Crítica – FITO & FITIPALDIS “Huyendo Conmigo de mí”

por

fitoGénero: Rock

Sello: Warner

7,5 / 10

Fito Cabrales presenta en loor de multitudes su sexto álbum de estudio (el octavo de su discografía en solitario) poniendo de manifiesto lo difícil que resulta subir escalones en la vida y buscar la madurez, tratando de hacer música adulta.

Fito & Fitipaldis juegan en la liga de campeones del ROCK en castellano desde hace dos lustros por méritos propios. Nadie le ha regalado nada a Fito Cabrales desde que ascendiera a primera división con Platero y Tú. Con triple mortal incluido, una vez saboreadas las mieles del éxito momentáneo, para resetearse y empezar de cero con aquel seminal “A puerta cerrada”(1998). Dejando atrás buenos jugadores y logrando espectaculares fichajes, el cantante y guitarrista bilbaíno ha conseguido cimentar un equipo súper estelar (de verdaderos galácticos) con los que cosechar títulos y afrontar los retos del presente y del futuro. A su talento como compositor de canciones hay que sumar el magisterio de Carlos Raya como guitarra solista, arreglista y productor, la capacidad de Joe Blaney como mezclador e ingeniero de sonido y la solvencia acreditada del resto de músicos de la banda, empezando por ese pedazo de teclista llamado Joserra Senperena, siguiendo por Alejandro Climent ‘Boli’ al bajo (que vive su segunda aventura dorada tras los M-Clan), más la participación de ese sibarita guiri de las baquetas (Daniel Griffin) y cerrando con el saxo humeante de Javier Alzola.

En este nuevo trabajo facturan diez canciones a la altura que se le supone al combo, más un documental en DVD, “Complicadamente sencillo”, para quitarse el sombrero, un trabajo de fina orfebrería trenzada a lo largo de 80 minutos donde sangran todo lo que escriben y registran buena parte de sus inquietudes vitales en el estudio de grabación, como fieles notarios de la realidad circundante, por agria que esta sea a la hora de componer y dejarse la piel en ello. Aunque vista la película, parece muy dulce.

Desde el estandarte stoniano y contestatario “Nada de nada”, donde repasa la actualidad poniendo los puntos sobre las íes; ‘tiempo de ladrones, de cerrar las persianas…’, pasando por la carta de presentación “Entre la espada y la pared” (elegida como primer single) o los trallazos rockeros “Garabatos” y “Pájaros disecados”, (el disco iba a llamarse inicialmente así), todo lo que aquí se escucha es pura delicia, incluyendo semi-baladas -punzantes- como “El vencido” o “Después del naufragio” y otras piezas brumosas al piano: “Nos ocupamos del mar” (una canción rescatada del olvido), del baúl de los recuerdos de La Mandrágora, que protagonizaran el inefable Javier Krahe junto a los trovadores bohemios Alberto Pérez y Joaquín Sabina (cuando todavía no era un semi-dios), o el blues cabaretero y descarado, “Lo que siempre quise hacer”, toda una confesión de intenciones y resumen vital en clave de boogie-boogie.

El segundo corte del plástico, “Lo que sobra de mi”, define muy bien el espíritu de Fito & Fitipaldis y por extensión de un álbum titulado “Huyendo conmigo de mi”. Una larga escapada hacia delante, en definitiva, la suma de saberes y habilidades para ir vadeando el temporal, un as en la manga -con las cartas boca arriba- para apostar (y ganar) entre los restos del big-bang en los que se ha convertido el rocanrol en la actualidad. Pequeños retazos de vida y algunas pinceladas filosóficas, en formato poético, con los que navegar en una sociedad que ha perdido el rumbo ahogada en la codicia y la corrupción. Portada en blanco y una dura ascensión. Más dura será la caída cuando la inspiración no acompañe, que no es el caso, en este luminoso trabajo.

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