Entrevista con COOPER: “Los Flechazos éramos los testigos de Jehová de la escena mod”

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TREINTA A—OS DE LOS FLECHAZOS O C”MO SER "INDIE" ANTES DEL "INDIE"Cálcense sus mejores botines y pónganse sus parcas más elegantes, porque la cita de este sábado en La Riviera es de rigurosa etiqueta mod. Allí se celebrarán los 30 años de carrera de Alex Cooper, en un concierto que ya tiene visos de ser mítico y en el que sonarán los grandes clásicos de su carrera, tanto con Los Flechazos como en solitario. Un repertorio que forma parte del recién publicado «Popcorner. 30 años viviendo en la Era Pop», un disco recopilatorio que suena a culminación.

¿La cifra de 30 años da vértigo?

Pues no, en realidad me gusta. Porque además coincide con la celebración de los 30 años de Sex Museum, con la reunión de 091, y de más músicos de nuestra generación que yo no sé si se van a atrever a reivindicar aquella travesía en el desierto que vivimos con la resaca de la Movida madrileña, aquel bajonazo, aquella bajada a la realidad, que fue lo que gestó el circuito de salas de Malasaña, etcétera.

Es como formar parte de un club.

Sí, se siente cierto orgullo, claro.

¿Algún arrepentimiento?

No. Yo ahora me alegro de haber elegido el camino difícil. Defender a capa y espada un estilo determinado de hacer música, independientemente de si está de moda. Es una libertad por la que tienes que pagar un precio. Pero a largo plazo da sus frutos artísticos, qye te reconfortan. Aunque si me pones en la tesitura de hacer autocrítica, diría que el disco en directo de Los Flechazos no ha resistido bien el paso del tiempo. Fue un pequeño paso en falso, pero en comparación con los aciertos, palidece.

Con Los Flechazos ayudaste a dar forma a una escena mod en España.

No estoy del todo de acuerdo. Cuando yo era pequeño The Jam eran número uno y salían en «Aplauso», Brighton fueron número uno en los 40 Principales, Los Elegantes también, con «Cerca de ti»… Yo recuerdo celebrarlo y todo. Cuando aparecimos nosotros, eso ya estaba en decadencia. Nosotros tomamos el relevo fijándonos en sus aciertos y errores, y asumimos el papel de hacer lo que nos hubiera gustado que hicieran nuestros artistas favoritos. Y fuimos muy puristas, muy cabezones.

Pero luego, llevaste ese estilo al gran público.

Sí, yo creía en eso ya desde Los Flechazos. Por eso los rallies de scooters y otros eventos Mod dejaron de llamarnos para ir a tocar, porque si íbamos nosotros, se llenaba de gente ajena al movimiento y se perdía el espíritu. Y eso no les gustaba nada.

alex-cooper-05-06-10-A-500x563¿Te resulta fácil meterte en la piel de un Flechazo en 2016?

Con algunas canciones sí porque me sigo identificando mucho, pero con otras es imposible, y lo hago por la gente. Yo puedo hacer eso. De hecho, me gusta ser un artista que sabe qué quieren sus fans, y se lo da. Este era el momento para recuperar material de Los Flechazos, porque ya me he dado el gustazo de estar 15 años tocando las canciones de Cooper. Ya no tengo nada que demostrar, he creado una carrera que no necesita justificación. Aparte de eso, me gusta que esas canciones vuelvan a sonar. Yo me siento como un instrumento que ayuda a que mucha gente las pueda escuchar y se lo pase bien. Yo, que soy muy fan de lo 60, sé que la mayoría de los grupos no tocaba sus canciones en los conciertos, tocaban lo que estaba en el Top10 porque era lo que la gente quería bailar. Y aunque eso era un cerrojazo a la creatividad, tiene su punto. No eres tan importante, sólo cíñete a tocar para tu gente y hacer que se diviertan.

El material nuevo del disco fue grabado en los Estudios PKO, dice la nota de prensa…

¡Qué va! Eso está mal. Bueno, en realidad es una media verdad. Estos temas los grabamos con Eugenio Muñoz, que ha sido otro feliz reencuentro, en su casa. Después fuimos a mezclar a PKO, metimos una voz y ya, aprovechando, metimos también un Fender Rhodes. Allí nos encontramos con Bertín Osborne y con Rosendo.

En etapa con la banda Ópera Prima, con 17 años, ¿ya estabas decidido a dedicarte a esto de por vida?

Sí, sí, es que yo solo vivía para la música. A mí me tocó ser el efervescente del grupo, no el músico. Nunca he sido un  músico de sentarme en la habitación a tocar una y otra vez un riff hasta que me sale. Lo he hecho, pero no es mi escuela. Yo me sentía músico porque me gustaba la música, me gustaba tener pintas, y me gustaba estar en un local de ensayo con unos colegas. Me apasionaba. No me planteaba el futuro, pero me parecía lo más natural.

En ese momento tendías aún la imagen fantasiosa de lo que es ser músico, claro. ¿Cuándo te diste cuenta de que era un mundo algo más jodido de lo que parecía?

Muy pronto. Cuando tuve que plantearlo en casa, con 18 años. Tuve que explicarles que no era para estar de juerga. Que cuando los domingos salía corriendo de casa, era para coger un autobús e irme a un pueblo a las afueras de León para estar 6 horas ensayando, y que cuando volvía me tomaba la última birra con los colegas que habían estado todo el día en el bar. Tenía que hacerles entender que no estaba perdiendo el tiempo, que la música era importante para mí, que estaba haciendo algo en lo que creía. Luego, descubrí que el ambiente musical no me gustaba también muy pronto. El postureo, ya sabes. Nosotros con Los Flechazos, por ejemplo, muchas veces dejábamos el catering del camerino sin tocar. Nosotros estábamos por la música, nunca estuvimos por la trilogía sexo, drogas y rock’n’roll.

O sea que no padecíais de postureo “vital”, por decirlo de alguna manera. Era sólo estético. Porque estético está claro que sí…

Sí, sí, eso sí… Nosotros queríamos que cuando nos bajáramos de la furgoneta al llegar a una ciudad, todo el mundo supiera que éramos músicos sólo con vernos las pintas. Éramos unas putas estrellas del pop, íbamos así por la calle en León, con nuestros pantalones de cuadros y todo eso. Tienes razón al preguntar por el momento en que me di cuenta de que el mundo de la música no era el que yo esperaba. Es un momento muy importante en la vida de un músico. Pero en realidad, el mazazo más gordo de mi vida me lo llevé cuando descubrí cómo era el mundo real, no el de la música. Cuando tuve que prescindir de mi nube e integrarme en la sociedad a nivel laboral, y ver cómo funcionaban las relaciones más allá de mi pequeño círculo. Eso fue mucho más traumático. Yo tuve una juventud dorada, ideal. COn 19 años venía aquí a Madrid a hacer promoción tres días seguidos, me recibía la gente de DRO, luego me iba con mis amigos por ahí a tocar. Vendía discos, le gustaba a la gente… era feliz.

Cuando el sector mod más duro os criticaba, ¿te dolía? ¿o por el contrario pensabas que algo estarías haciendo bien si los talibanes se ponían así con vosotros?

No, a mí me dolía infinitamente, porque había nacido ahí, en ese movimiento, para que nunca pudieran acusarme de ser un vendido porque venía de un sitio genuino. Yo había diseñado el grupo con esta idea: “Los chavales de León necesitan un grupo del que sentirse orgullosos, y vamos a ser ese grupo”. Pero descubrí que hagas lo que hagas, si te llega algún éxito, parte de los que te seguían desde el principio te van a abandonar. Y no nos parecía justo, porque aunque nosotros no renunciamos a nada, hacíamos muchísimo proselitismo, éramos testigos de Jehová de la escena mod. A mí me recibían en las ferias del disco con alfombra roja, porque he vendido más discos de Small Faces en España que ellos mismos. A base de entrevistas, de hablar y hablar de ellos… No te exagero, en una feria me cogió un tendero y me dijo: “Ven aquí que te voy a regalar unos vinilos, que gracias a ti este año he vendido más discos mod que en toda mi vida”. Yo era un militante, y por eso pensaba que era de fiar. Pero llegó un momento en el que em dejó de importar, porque me di cuenta de que no puedes elegir quién te quiere y quién no. Y eso, en el mundo mod, que es tan exclusivo era más imposible aún. Es que es un movimiento muy exclusivista, muy suyo. Yo tenía un amigo en Barcelona que siempre iba con una Lambretta muy bonita, pero él era muy feo, muy feo, tan feo que en los mods le llamaban el “rare single”.

¡Jajajajaja! Tremendo, y muy gráfico para explicarlo.

Yo no quería llegar a ese nivel de exclusivismo, pero para los mods más cerrados, ese exclusivismo es un valor añadido a pertenecer al movimiento. Yo cuando me hice mod no sabía adónde me iba a llevar la cosa, y cuando descubrí de qué iba la cosa de verdad, dije “joder, si yo pienso exactamente lo contrario, si yo estoy en contra del exclusivismo”. Yo quería que el acceso al arte fuera lo más abierto posible. Yo no le otorgo más valor a una obra porque sólo la tengo yo y cuatro más. Y eso en el ambiente mod, es religión, el que llega a pinchar un single que nadie más tiene, adquiere inmediatamente un estatus molón, y puede que el single tampoco sea para tirar cohetes. Los mods de a pie nunca te recomendarán grupos famosos, te dirán que escuches lo más raro para dejarte loco y que tengas que buscar qué coño te ha dicho. Eso no me gustaba, y me enfrentaba a ello.

Me recuerda un poco a aquellas escenas de festivaleros diciendo que conocen a tal o cual grupo, que en realidad no existe. Es lo mismo pero desde el otro lado del a balanza.

Sí, jajaja. Recuerdo una vez que Loquillo les dijo a los de Rockdelux: “Oye, esos grupos que sacáis os los inventáis no? Pues el que más ha salido en portada soy yo así que a aguantarse”. Pero bueno, todo estos siempre ha existido en grupos de élite cultural, que por conocimiento o por mayor facilidad de acceso, han conseguido desarrollar buen gusto musical. Los hipsters, los mods, son los que no se conforman y van a buscar algo más. Pero el error está en apropiarse el mérito, en sentirse por encima de los que “no controlan”.

Con el Purple Weekend tuviste problemillas en el pasado…

Casi prefiero no hablar mucho de eso. Al principio sí me impiqué mucho, pero dejé de tener relación hace 14 años. Ahora no tengo nada que ver con ello, ¡pero la gente sigue felicitándome cuando sale bien! Espero que cuando haya un desfalco no me acusen a mí, jajaja. Na, es broma. Me alegra que haya un evento así en León, pero yo ese fin de semana me voy de la ciudad. El Purple es como esa ex novia a la que es un poco raro ver.

Yo me lo he pasado de la hostia allí, pero también tengo que decir que allí vi el concierto más decepcionante de mi vida, el de los Blues Magoos.

Ah, ¿estuviste? Yo también estuve en esa, es verdad.

Aquellos solos heavys…

Sí, me acuerdo. Esas decepciones intento evitarlas a toda costa, por eso lo de las reuniones tiene tanto peligro.

AMPLIACIÓN DE LA ENTREVISTA PUBLICADA POR NACHO SERRANO 0EN ABC

Aquí tenéis a Cooper hablando sobre la reciente pérdida de Bowie:

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