Hace unos días estuvimos compartiendo cerveza y risas con Noni (voz y guitarra), Alejandro (voz y guitarra) y Alfredo (batería) para hacerles una entrevista (la podéis leer más abajo) acerca de su recién publicado «Impronta», y nos dedicaron una copia para que la sorteemos entre vosotros, amigos de esta nuestra querida web. Además les hicimos un Test de HRB (puedes verlos todos AQUÍ), en el que les hicimos una pregunta cargada de cachondeo: «¿Qué 3 bandas nacionales forman la llamada «santísima trinidad» de los carteles de festivales indies?». Conoceréis su respuesta cuando publiquemos el Test el lunes que viene, pero el que la adivine (o se acerque más) se llevará el disco firmado. Deja tu apuesta en los comentarios hasta la medianoche del domingo, ¡mucha suerte!
«Al tener dos productores, temíamos que se desencadenara una guerra de egos»
El último gran huracán del pop-rock granadino regresa con un nuevo trabajo en el que avanzan por el camino abierto con «Cuando el destino nos alcance», su controvertido álbum de sintes. Pero «Impronta» no es ni mucho menos una secuela, sino un disco cargado de personalidad propia y una sugerente dinámica narrativa, además, cómo no, de estribillos irresistibles.
«Está muy basado en la idea de amor y desamor, y eso requería sus subidas y bajas de emociones», dice Noni, líder de la banda, quien ha escrito inspirado por la ruptura de una larga relación que, por otro lado, no parece haberle dejado muy tocado. «Otros me han dicho que sí han visto sufrimiento en las letras… depende del punto de vista de cada uno, afortunadamente».
En esta ocasión han contado con dos productores. A su colaborador habitual Sebastian Krys se ha unido Ricky Falkner, y «aunque temíamos una lucha de egos, se han complementado tan bien que el ambiente de equipo ha sido fantástico», dice Alfredo Núñez (batería).
Otra novedad que trae «Impronta» es de lo más moderna: «Los carteles de promoción llevan un código; si apuntas con tu smartphone y escaneas la imagen, te empieza a sonar una de las canciones del disco. Es algo que nos apetecía mucho hacer, y que nadie ha hecho antes, ni a nivel nacional ni internacional», dice Noni. «Cuando empezamos en esto fue justo en el momento en que el negocio discográfico empezó a resentirse, y hubo que empezar a estrujar el coco para encontrar nuevas ideas para llegar al público. Al final ha resultado un éxito, a los fans les ha
encantado porque también da acceso a contenidos exclusivos, y ahora algunos hasta se hacen fotos con los carteles en sus ciudades y nos las envían. Eso nos encanta».
Este disco, que también tendrá una edición en vinilo «en la que se verá mucho mejor la dinámica que siguen las canciones», apunta Alejandro Méndez (guitarra), es ya el tercero que publican con una multinacional, ese enemigo público de los puristas indies. «Entrar en una multi requiere andarse con ojo para que tu proyecto no se vea alterado, pero nada más», explica Noni.
«Sí -continúa Alfredo-, hace falta tener las cosas claras, porque te propondrán cosas mercantilistas y si no tienes personalidad, te puedes dejar llevar demasiado». De hecho, con quien tuvieron problemas en su día fue con un sello independiente, como recuerda Noni. «Discutí más con el jefe de la indie que con el presidente de Universal. Además, cuando nos ficharon ya éramos un grupo hecho y derecho, con dos discos. Con ellos podemos negociar tranquilamente, con un par de cervezas pero con contratos como los señores mayores».
Como dice Alfredo, «se mitifica mucho el gran demonio de la multi». Aunque también se puede ver el asunto con humor, como hace Alejandro: «Lori Meyers y la multi son como un matrimonio, con sus más y sus menos, y en el que el amor es el dinero. Cuando no hay, se rompe».