GUERRILLA TEENS, distorsión y garaje desde Portland

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La incombustible banda de punk ’n’ roll de Portland lanza Sympathy for the Decibel a través del sello Sonic Jett Records, firmando un nuevo capítulo en una trayectoria que lleva décadas agitando la escena subterránea de la Costa Oeste de Estados Unidos.

El vocalista Scott «Deluxe» Drake y el guitarrista Jeff Fieldhouse se hicieron un nombre al frente de The Humpers, un referente del garage-punk noventero de Long Beach que llevó su colisión de punk, garaje y rock & roll clásico desde los garitos de California hasta el catálogo de Epitaph Records y las salas de medio mundo.

Pero Guerrilla Teens no es un ejercicio de nostalgia ni una simple reunión de viejas glorias. Flanqueados por Saul Koll (guitarra), Tim Connolly (batería) y Anna Andersen (bajo y coros), la formación actual representa a un puñado de supervivientes que jamás han contemplado la opción de colgar las guitarras.

De los garitos de Los Ángeles a la niebla de Oregón

La historia de Guerrilla Teens se remonta a los noventa en el legendario Al’s Bar del centro de Los Ángeles, punto de encuentro neurálgico para artistas, punks y fauna nocturna.

Por aquel entonces, en pleno apogeo de fanzines como Flipside y sellos como Sympathy for the Record Industry, Drake y Fieldhouse ya componían juntos, canalizando la energía de Little Richard y Chuck Berry a través del filtro abrasivo de The Stooges y New York Dolls.

Años después, tras el cierre de locales históricos y el inevitable paso del tiempo, el eje se trasladó al norte. Siguiendo la autopista I-5 hasta el clima húmedo de Portland, ambos músicos se integraron en una próspera comunidad de melómanos, exiliados californianos y lifers del punk donde nadie pide el carné de identidad si la banda suena arrolladora.

Tras formar parte de proyectos como Suicide Kings o The Lovesores, la calma del confinamiento los reunió de nuevo para componer. Lo que empezó como la idea de grabar unas canciones terminó cristalizando en un nuevo grupo con miembros procedentes de otras bandas locales de peso como The Epoxies, 8-Foot Tender o The Suicide Notes.

Un sonido con identidad propia: el decibelio por bandera

Aunque el bagaje de sus integrantes es evidente, Guerrilla Teens han dedicado sus últimos lanzamientos a labrarse una personalidad propia. Sympathy for the Decibel llega tras Under the Dagger (2023) y The Monkey’s Paw (2025), consolidando un sonido que combina la crudeza del punk de los 70 con melodías más oscuras, un ataque directo de guitarras dobles, estribillos con gancho y los coros distintivos de Andersen.

Para Drake, las etiquetas son secundarias: «Al final, todo es rock & roll». Su propuesta demuestra que este género puede seguir siendo inteligente, extraño y misterioso sin perder la visceralidad que te hace derramar la cerveza en mitad del pogo.

Habiendo compartido escenario recientemente con bandas como Me First and the Gimme Gimmes, The Lords of Altamont o The Briefs, Guerrilla Teens siguen demostrando que mientras el punk se declara muerto por milésima vez, a ellos nadie les ha dado el aviso. Todavía quedan canciones por escribir, salas por llenar y discos que hay que escuchar con el volumen al máximo.

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