Crítica – JOSH ROUSE & THE LONG VACATIONS

por

Género: Folk, fusión

Sello: Grabaciones en el Mar

PUNTUACIÓN: 8

Según uno se deje llevar por según qué altibajos emocionales, puede entrarle más o menos fácilmente este disco titulado con el nombre del grupo (Rouse se planteó quitar su nombre, pero finalmente lo ha dejado). Pero le entrará, seguro.

Y es que dos primeros temas tan luminiscentes pueden cegar sin gafas de sol. El segundo, “Movin’ on”, un single-azo en toda regla y en la face, puede predisponer a la aparición de cierta fatiga con tanto banjo y ukelele como uso y costumbre obligado en la escena folk alternativa actual. Pero no nos abandonemos a ella…

Con la bossa de “Fine fine” la cosa empieza a atrapar, gracias a que Rouse tiene un punto pillado al compás brasileiro que es una auténtica maravilla. Llena de complementos estéticos acertadísimos, es la canción que abre el disco de par en par al escéptico.

Desde ahí todo va a mejor, empezando con una “To the clock, to the city” que insiste un poco en el chicle pero con la elegancia sugestiva que ya se intuye para el resto CD, que continúa equilibrando emociones con precisión lacaniana a través de joyitas como “Bluebird” (cuyo piano nos recuerda al encanto hipnótico del “Loud, Loud, Loud” de Aphrodite’s Child), la mccartniana “Lazy Days”, o “Oh, look what the sun did!”, definitivamente una de las mejores tonadas de este 2011 que termina, una bellísima pintura paisajística.

La penumbra flasheada por destellos de neón de “Friend” y la esperanzadora “Disguise” terminan de tejer la telaraña a nuestro alrededor, dejándonos un intrigante y fuerte deseo de volver a pinchar el disco desde el principio. Ya con la vista acostumbrada, sin gafas. Y a pecho descubierto.

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