Crítica – EL DROGAS “Demasiado tonto en la corteza”

por

el drogasGénero: Rock

Sello: Maldito Records

8,5/10

La vida duele. Es por eso que las composiciones de Enrique Villarreal, – “El Drogas” para amigos y fieles seguidores -, nos apasionan tanto.

Ahora nos deleita con un nuevo trabajo discográfico que ha bautizado con el nombre de “Demasiado tonto en la corteza” (Maldito Records), un título metafórico que recuerda los lapidarios utilizados por otro grande de la música, el Maestro Rosendo Mercado. Cuando el luto por la despedida de los escenarios de Barricada todavía nos viste a muchos de nosotros, “El Drogas” ha sacado un disco – en realidad tres, independientes entre sí -, con el que corrobora su buena salud compositiva. Es por eso que, aunque la vida duela, el sufrimiento y la ansiedad se sobrellevan mucho mejor con entregas como esta.

Alzheimer, que así es como ha titulado la primera de las tres partes, fue grabada en los Estudios K y producida por Alberto Porres. Su temática gira en torno al olvido y a los recuerdos y arranca con el tema “En punto muerto”, un medio tiempo en el que la guitarra de Txus Maraví endulza sin empalagar una letra que define a la perfección a su autor. “Cordones de mimbre”, abraza el tempo del anterior mientras que en “Sin reverencias”, Enrique recita más que canta la letra de un tema que le acerca a la poesía – “y es que me gusta la vida que tienen los libros prestados, esos que se dejan querer, que pasan de mano en mano” -. Este primer disco se completa con los temas “Nos hace morir”, “Collar abandonado”, “Debajo de aquel árbol “, aderezada con una armónica que nos invita a viajar por los senderos llenos de atajos de nuestra infancia, “Como son” y “Lentos minutos”, que como reza su título, lentamente pone punto y final a una primera parte en la que los sentimientos son siempre protagonistas.

Matxinada, segunda de las partes, se grabó en NoMads Studios y fue mezclada y masterizada en SexToBe. Bajo la supervisión en la producción de Brigi Duke, estos ocho temas se abrazan a la problemática social y política y arremete contra todos esos mal nacidos que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena: la nuestra. “Peineta y mantilla”, primer single, pone contra las cuerdas a María Dolores de Cospedal, “Come elefantes”, con dejes de metal industrial, aboga por el desahucio de la obsoleta monarquía, “Están para violarlas”, más rapero, pone en tela de juicio el desmesurado comentario de José Manuel Castelao Bragaño, antiguo titular del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior; ya saben, “las leyes son como las mujeres, están para violarlas”, “Olvido o rebeldía”, más en sintonía con los australianos AC/DC, “Barro en la alpargata”, “Caradura”, “Verte en la mierda”, que con una buena dosis de sinceridad coloca donde tiene que estar – en la mierda -, a Jose Ignacio Wert, ministro de educación, deporte y cultura, y “Qué mal rato”, contra el especulador Rodrigo Rato, y que acertadamente le define como “ladrón de guante blanco”.

Y Glam, tercera y última parte, apuesta por la sencillez más directa del rocanrol. Cuenta con las colaboraciones de Germán San Martín, teclados, y Selva Barón, coros. Nos da la bienvenida el tema “Ya no anochece igual”, muy vacilón y adornado con un riff que recuerda al de AC/DC en su tema “Go down”; “Con tu presencia”, y sobre todo “No sería nada”, siguen batallando con el rocanrol más pegadizo y bailable.
“Sueños rotos”, “Quién puede verla”, “No das pena”, una balada que cuenta con la grata y siempre atractiva colaboración de Carlos Tarque, “Demasiado tonto en la corteza”, más funky, y “Otros tragos”, muy intimista, completan un disco que, aunque ecléctico, convence y enamora.

Se preguntará, amigo lector, si después de su atenta y repetida escucha, es esta la obra más maestra de “El Drogas”. Puede ser, porque Enrique, docto en este tipo de lides, se ha sabido arropar de otros tres genios – Brigi Duque (batería), Flako Trigenio (bajo), Txus Maraví (guitarra) – para entre todos dar a luz una placa soberbia, directa y muy atractiva para los oídos más exigentes. Una lección para salir de una crisis, la musical, con buenas canciones y mejores intenciones.

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