El malditismo de DOGS D’AMOUR (crónica de su concierto en la Sala Caracol, 24 febrero)

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Teloneados por los barceloneses Stop Stop, se presentó en la Sala Caracol, el cuarteto británico, THE DOGS D’AMOUR, convertido para la ocasión en flamante quinteto gracias a la participación de un teclista de apoyo. Con la Sala Caracol abarrotada, el respetable pudo disfrutar de unas formaciones de culto del sleazy-glam-rock (con cierto toque punk) de mediados de los ochenta.

Cuajaron una velada animosa que se caracterizó por el buen sonido que imprimieron nuestros protagonistas, si bien en cuanto canciones, las perlas que nos dejaron  no fueron tan brillantes como las diamantinas composiciones de sus paisanos Quireboys, con quienes guardan certeras similitudes musicales y estéticas.

Al final, los artistas son sus canciones, y sin ser estas flojas, las tonadas de Dogs D’Amour no tienen el peso específico para jugar en la primera división del rock más asilvestrado. No digamos ya en esa liga de campeones cuyos laureles reverdecieron Guns‘n’Roses como monarcas absolutos durante más de un lustro. De ahí que Dogs D’Amour siempre hayan sido considerados una ‘banda de culto’ que cultiva el ‘malditismo’ y la lírica de perdedores y borrachos.

Tim Taylor ‘Tyla’ a la guitarra y voz, como contramaestre en plena ebullición, Jo Dog en la segunda guitarra, Steve James como bajista:, más la participación del teclista de apoyo y Maurice Ross ‘Bam’ como solvente batería, facturaron un show entretenido donde no faltaron clásicos como “Last bandit”, “Wait Until I’m Dead”, “Everything I Want”… en la parte inicial de la función o “How Come It Never Rains”, “Victim of Success” y “Errol Flynn” en el ecuador.

Desde las primeras tonadas: “Firework Girl” o “The Kid from Kensington” hasta las últimas puñaladas de la noche: “No Gypsy Blood”, “Sometimes”, “What You Do”, todo fue coser y cantar, en un recital entusiasta que desprendió cierta atmósfera al calor de un público entregado a la causa de antemano.

Lo mejor, sin duda fue la entrega de los Dogs D’Amour y el buen sonido que cosecharon, empujados por una afición que animó lo suyo.“No Gypsy Blood”, y “Sometimes”, “What You Do” echaron el cierre a otro bolo que no pasará a la historia, pero que nos hizo pasar un buen rato. Es solo rock’n’roll, pero nos gusta.

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