Crítica – FYRE! “Missy powerful”

por

Missy-PowerfulGénero: Rock

Sello: Flaming Passion Music / AFM Records

7 / 10

Una nueva banda hard-rockera asoma con fuerza al panorama estatal desde Mallorca. El cuarteto Fyre apunta alto con “Missy powerful”, un plástico a la antigua usanza que nos trae a colación la garra de artistas como Doro, Lita Ford o Joan Jett & The Blackhearts, es decir, rock duro bien elaborado con poderosa vocalista al frente.

La cantante argentina Alejandra Burgos se ha rodeado de dos viejos rockeros, el alemán Lars Ratz al bajo (Velvet Viper, Metalium) y el balear Tolo Grimalt a la guitarra, dos corsarios del rock’n’roll contra viento y marea, que añaden la savia nueva del batería Sergi Vidal, como navegantes de una quimera con relativas posibilidades de prosperar. Con fuego entre las venas, se descuelgan con un álbum que trata de nadar y guardar la ropa entre el viejo hard-rock de toda la vida, añejo como el licor para los aficionados más viejunos (dulce y ocre como el whisky cultivado en barrica) y las contemporáneas propuestas metaleras centroeuropeas como Nightwish o Epica. El resultado es un híbrido para colmar todos los paladares y elevarse como un torpedo con la ‘Señorita Poderío’ más allá del arco iris y de la atónita escena actual para este género de música. El resultado son canciones cañeras y resultonas: “I love to rock”, “Devil is me”, “Get the hell out”, “Front row kids” con explícita declaración de intenciones para mover el esqueleto y baladas poderosas como “No hapiness”, “Eyes of the World” o “27” para los momentos de intimidad y romanticismo.

El blues de la cabeza loca, “Crazy little woman”, para sacarnos de la rutina y otras historias: “Lost in the dark”, “Stay in bed”… que desembocan en el “Stairway to heaven” como afligido final, del mismo modo que Led Zeppelin abandonaban el mítico Madison Square Garden en pálidas limusinas, dejando silencio y un cierto aroma de desolación cuando entran los créditos de “The song remains the same”, la maravillosa película documental. Una década más tarde, Barón Rojo supieron captar muy bien esa atmosfera en la inolvidable balada “Siempre estás allí”, la perdición del naufrago que se ahoga en su propio vómito entre cristales rotos y la fría luz de un pabellón cuando el concierto toca a su fin. Rebelándose contra el destino, con rabia entre los dientes y adrenalina a raudales, Fyre tratan de tomar el testigo y pasar el relevo del rock con actitud. ¿Lo conseguirán?

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