Uno de los nuestros (crónica del concierto de LOQUILLO+LEIVA+ARIEL ROT en La Riviera)

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Con cambio de recinto incluido, aterrizó en Madrid la esperada gira conjunta de Ariel Rot, Leiva y Loquillo, dejando tres horas y media de estupendo rock’n’roll, con el inconfundible aroma del rock español, como el propio Loco se encargó de proclamar a los cuatro vientos.

1El ambicioso tour “Uno de los nuestros” se vio reducido en un 90% de aforo a su paso por Madrid. Programado en un principio para recintos de gran aforo (tipo pabellones o grandes polideportivos), tan solo logró sellar escasas fechas (Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga y Murcia) y en la capital del estado pasó del Palacio de Vistalegre (13.000 localidades) a La Riviera (2.500 espectadores). La razón, muy sencilla: la escasa venta de entradas que se registró, desde que se pusieron a la venta hace unos meses. Con el añadido demencial del precio de las localidades, 42 euros, cuando Loquillo (en su gira en solitario había actuado gratis en el área metropolitana hacía escasamente dos semanas (sábado 18 de mayo, Fiestas de Getafe) y lo propio había hecho Ariel Rot en la madrileña Sala Clamores, invitando a los primeros doscientos compradores de su último disco “La huesuda” a un coqueto recital (lunes 13 de mayo). Con la crisis atroz que tenemos encima (no es una crisis, es una estafa, como denuncian muchos colectivos) y la nutrida oferta de festivales y conciertos durante la primavera, es lógico que el público no se rascara el bolsillo ante tamaño desembolso y fuera necesario reubicar el bolo de “Uno de lo Nuestros” en La Riviera. Al menos, en formato reducido, sí llenaron (y triunfaron) estos tres mosqueteros del rock’n’roll.2

Con puntualidad británica (8 de la tarde) aparecieron nuestros protagonistas sobre el escenario, lanzando como declaración de intenciones “El ritmo del garaje” de Loquillo y la recientemente perla regrabada “Rock de Europa” de Moris, dos tonadas con mucha intención y cierto filo: “Hay mucha corrupción en la Plaza de Colón…”. Les acompañaban Osvi Greco (guitarra eléctrica), Candy Caramelo (bajo), Mauro Mieta (teclados) y Toni Jurado (batería), a la sazón la banda de Ariel Rot que continúo trasiego mostrando canciones afables como “Hoja de ruta”, “Hasta perder la cuenta”, “Me estás atrapando otra vez”, “Dos de corazones”, “Dulce condena”, intercaladas por unas certeras “Lo siento Frank” y la preciosa balada “Para escribir otro final”, antes que hiciese su aparición Coque Malla como invitado estelar de la noche, marcándose entre aplausos “No puedo vivir sin ti” y Leiva: “Baile de ilusiones”. “La Milonga del Marinero y el Capitán” puso fin a un recital de diez. Con un repertorio así y unos músicos tan experimentados (tan versados en la materia) es imposible fallar, pleno al quince para el cantante y guitarrista hispano-argentino, un solista con tres vidas artísticas a sus espaldas (Tequila, Los Rodriguez, Ariel Rot) que siempre encandila al personal con esas composiciones tan dulces y afinadas.

A continuación, Leiva protagonizó otro destacado show. A destacar lo bien que suena su banda: Juancho Conejo (guitarra), César Pop (teclados), Manolo Mejías (bajo), Roberto Aracil (batería), más Ignacio Villamor ‘Tuli’ a la trompeta y Luismi Romero ‘Huracán’ al saxo y percusión, que como su apodo indica, fueron un verdadero torbellino de ritmo salvaje durante toda la velada. Subrayar lo poderosas que sonaron canciones como “Superviviente”, Animales”, “Superhermanas” y lo elegante que se vistieron las gemas de su reciente debut “Diciembre”: “Eme”, “Vis a vis”, “Nunca nadie”, etc  En resumen, rocanrol fluido, con toque noctámbulo y canalla, para iluminar el a priori lado más flojo de la ecuación “Uno de los Nuestros”

Lo de Loquillo fue otro cantar. El magisterio de un “Animal de Rock ‘n’ Roll” que se come la vida a dentelladas. Tanto en Getafe como en la 3Riviera protagonizó sendas noches de auténtico crack, con canciones como puñales que desgarran  el corazón y una banda de tantos quilates que puede fundir los plomos. Con guitarristas de la talla Jaime Stinus, Josu García e Igor Pascual (en auténtico estado de forma, sembrados toda la noche), secundados por el solvente Alfonso Alcalá al bajo y los magníficos Santi Comet en el colchón de Hammond y el desatado Laurent Castagnet a la batería, bien se puede cabalgar. Canciones como truenos que amenazaban electro-shock, unas resonancias del mejor Neil Young a lomos de ese power-trio llamado Crazy Horse. Completaron una función redonda, con Loquillo desbocado en “La nave de los locos”, marcando una “Línea clara” imposible de superar. Como dice la canción: el corazón y el destino marcados, luchas duro cuando eres “el hijo de nadie”. Un verdadero animal sobre las tablas, “Feo, Fuerte y Formal” insobornable en territorio hostil, intentando dignificar el “Planeta Rock”. Hubo tiempos mejores, que duda cabe, pero quien tuvo, retuvo, y el Loco nunca estuvo tan en forma como en la actualidad. “Memoria de jóvenes airados” ofreciendo un verdadero recital de “R’N’R actitud”, y “Cruzando el paraíso” de la mano del rock más suave. Por imposiciones de horario nos quedamos sin “Las chicas del Roxy” y “El mundo necesita hombres objeto” (que estaban previstas en el set-list) antes abordar el trallazo políticamente incorrecto “La Mataré” y rematar (nunca mejor dicho) con “Rock’n’Roll star” y “Que hace una chica como tú, en un sitio como este” de los Burning (como tributo al rock madrileño) y guinda de un festín que degustamos hasta el postre. Por último, una recomendación, los que tengan oportunidad de verlo en directo, no se pierdan -por favor- la actual gira de Loquillo. De verdad, merece la pena.

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