GUADALUPE PLATA van por su quinto LP

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Los discos de Guadalupe Plata cada vez son mejores. El nuevo sabe a sangre, qu√© gustazo… 30 de noviembre lanzamiento, 15 de diciembre concierto en Madrid.

 


“Guadalupe Plata” (2018) supone, en sus propias palabras, “un nuevo intento de ir m√°s all√° en nuestra cruzada de la involuci√≥n y la idea de crear nuestro “Gris-Gris” particular. Para ello decidimos volver a profundizar en el sonido barre√Īo, como bajo principal, una bater√≠a con pocos micros que pudiera sacar la mayor naturalidad al sonido y una guitarra enchufada al amplificador sin intermediarios ni nada que pudiera perturbar la paz del convento. A√Īadimos instrumentos nuevos en algunas canciones como la botella de an√≠s, una bandurria destartalada y alg√ļn sonido de puertas viejas, con el fin de a√Īadirle un tinte de la Espa√Īa profunda”. Conviene destacar que todos estos elementos r√ļsticos, una vieja guitarra Harmony con olor a incienso, botellas de an√≠s, bandurrias, un barre√Īo bajo omnipresente, una bater√≠a con sonido espectral, contrastaban enormemente con la gigantesca televisi√≥n de plasma a la que enchufaban la Nintendo Switch durante los descansos de la grabaci√≥n.

Compuesto, grabado y mezclado a lo largo de tres semanas y media en abril y julio de 2018 en La Mina (Sevilla), que hizo las veces de local de ensayo y de estudio. Mientras que en alguno de los cuatro discos anteriores (o cinco si contamos el EP de debut) hab√≠amos necesitado s√≥lo tres o cuatro d√≠as, en este no han sido d√≠as sino semanas. La raz√≥n principal: la mayor parte se ha compuesto all√≠, sobre la marcha, dej√°ndose llevar por el momento. Asimismo, la posibilidad de ir incorporando sonidos, como el caso del rechinar de una puerta, hac√≠a que todo se fuera dilatando m√°s de la cuenta. Recuerdo durante la tercera semana de grabaci√≥n llamar a Mark Kitcatt, de Everlasting Records, para decirle que todo iba bien pero que √≠bamos a necesitar unos d√≠as m√°s. Me contest√≥ que parec√≠amos los putos My Bloody Valentine. No lo entend√≠ pero me di√≥ la risa nerviosa. Por fin, el 25 de julio recib√≠ este mensaje de Ra√ļl P√©rez, el productor: “He neutralizado los √ļltimos 10 arreglos que quer√≠a meter Perico. Y hemos acabado el disco”.

El resultado final son doce canciones donde podemos encontrar el cl√°sico e inconfundible sonido de siempre de Guadalupe Plata y la inmersi√≥n en otros p√°ramos como son las corraleras, la cueca, el vals y los ritmos ocultos. Caben destacar tambi√©n dos homenajes: uno a su santo patr√≥n, Screamin’ Jay Hawkins (“Oigo Voces”), y otro a un viejo amigo de √öbeda, “Corral”, con el que por fin cumplen su promesa de dedicarle una canci√≥n usando adem√°s la letra que √©l mismo les sugiri√≥: “Corral, Corral, ¬Ņpor qu√© asustas a las chicas? No s√©, no s√©”.

Con respecto al disco anterior (que se llev√≥ un Premio MIN al mejor √°lbum de rock que ninguno de nosotros pudo ir a recoger) encontramos a primera vista dos elementos en com√ļn. De nuevo, hemos acudido a La Mina. Aunque hab√≠amos puesto a Ra√ļl sobre el aviso de que nunca repetimos estudio, terminamos echando de menos su piscina y la comida cubana que se sirve en el bar de su urbanizaci√≥n. Y de nuevo, encontramos una conexi√≥n con Chile, con Sebas Orellana de La Big Rabia capitaneando una incursi√≥n en el folklore de su pa√≠s en “Lo mataron”, relectura de una canci√≥n tradicional (El afuerino) popularizada por Roberto Parra.

La portada, obra de Paloma Almagro y Pedro De Dios, es una pintura acr√≠lica de car√°cter votivo inspirada en los exvotos mexicanos. En ella, el grupo agradece a la patrona de √öbeda su determinante colaboraci√≥n para impedir que unos demonios robasen sus instrumentos. Con objeto de ahondar visualmente en esta idea, el primer videoclip de este LP lo est√° realizando el estudio mexicano de animaci√≥n Pneuma. El primer cartel de la gira, dise√Īado por El Rapto, ha partido tambi√©n de esta base. La fotograf√≠a promocional que acompa√Īa el lanzamiento es obra de Carlos Jimena, nuestro William Mortensen (considerado el anticristo de la fotograf√≠a pictorialista). Como su propio nombre indica, se trata de un diab√≥lico “Aquelarre” que fue posible realizar en la iglesia ubetense de San Lorenzo (siglo XIII) gracias a la colaboraci√≥n de la Fundaci√≥n Huerta de San Antonio (encargada a su conservaci√≥n) y al hecho de que este espacio fue debidamente desacralizado.

Me gustar√≠a terminar con la primera conversaci√≥n que tuve con Paco Luis Martos al llegar a La Mina, tan propia de Guadalupe Plata como el resto de los elementos aqu√≠ citados. “Y t√ļ, ¬Ņpor qu√© has venido?”, me pregunt√≥. “Para que no me preguntes que por qu√© no he venido”, le contest√©.

Toni Anguiano, manager de Guadalupe Plata.

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