Entrevista con ILEGALES: «Ofender agudiza el ingenio»

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Suya es una de las historias más trepidantes, esperpénticas y violentas del rock’n’roll español. Plasmada ahora en el documental «Mi vida entre la hormigas» (que se está proyectando en los cines Yelmo de varias ciudades, en algunas con coloquio incluido), la vida de Ilegales parece sacada de la mente de un Hunter S. Thompson asturiano, con anécdotas que rozan lo psicótico.

El documental ha sido publicado en un DVD acompañado por su banda sonora en CD y un libreto escrito por el propio Jorge, que disecciona la historia del grupo con nosotros y en compañía de uno de los dos directores de la película, Chema Veiga.

El documental deja un sabor de boca muy carpe diem, ¿no?

(Chema Veiga) Es que esa es la filosofía de vida de Jorge. Aunque acaba de una forma un poco melancólica y reflexiva…

Lo mejores que a lo largo de todo el minutaje se mete hasta la cocina, como debe ser en estos documentales.

(Jorge) Lo que me dio mucha seguridad es que yo he pensado siempre que del rock no se puede ni se debe contar todo, pero ellos se plantaron y me dijeron que si queríamos un publirreportaje lo tenía que pagar. Y entonces dije «¡venga, sin censura!». Sólo la que impone el más puro sentido común. A mí el resultado me parece muy bueno. Me ha gustado mucho verlo en el cine. Aunque como dice Chema, es un poco amargo.

(Chema Veiga) Ha sido difícil resumir en poco más de hora y media toda la vida del grupo, y más allá. Porque también hablamos de la infancia de Jorge… se quedan fuera cosas en las que nos hubiera gustado profundizar.

Eso puede ir en unos extras, ¿no?

(Jorge) El DVD con extras sólo lo tendrán los que participaron en el crowdfunding para financiar el documental. Tendrá hora y cuarto de material extra.

(Chema) La vida de Jorge es que han sido siete vidas. No ha sido una vida convencional, ha estado plagada de experiencias, anécdotas… Además había que resumir manteniendo intacta la filosofía de Jorge, explicar el trasfondo social… Los ochenta, los conciertos violentos, los mineros protestando, etc…

El docu sí que da la sensación de que siendo adolescente, se vivía más intensamente en aquella época.

(Jorge) Sí era más intenso. Viendo estas imágenes lo he recordado y sí que lo era, joder. No es cuestión de que la nostalgia magnifique las cosas ni nada de eso.

El documental también descansa sobre cierta poética de la leyenda, sobre todo al principio.

(Jorge) Joder, tienes razón.

(Chema) El principio es gente poniendo a parir a Jorge, ¡jajaja!

(Jorge) Esa leyenda era cierta, todo lo de la violencia, por ejemplo. Ahora es un tabú, pero es inherente a todos los humanos, a los prehumanos, a todos los seres vivos, incluso a las bacterias. El universo nació de una manera violenta, y desaparecerá de manera violenta. Por eso me caían tan mal los hippies, se convirtieron en todo lo que ellos criticaban. Después de ellos aparecieron los jipiosos, que eran muy represores. Por eso un día aparecí con una gorra nazi y gritando Heil Hitler, para cabrearles un poco. Sabía que eran lo bastante idiotas como para entrar al trapo, y entraron de cabeza. Vaya subnormales, no entendían una sola broma.

¿Conservas el stick de hockey que aparece en la portada?

(Jorge) Durante un tiempo desapareció, porque habíamos cercado a unos hijos de puta que le habían robado el dinero y la cazadora a un amigo, y cuando llegó la policía hubo que guardarlo en el maletero del coche de un colega que claro, se fue rápidamente de allí para que no nos metieran el puro. Estuve varios años saliendo todos los días con él a la calle en Gijón porque tuve un problema con unos chulos de putas, que bueno… a uno le tenía especial animosidad porque le daba unas palizas a aquellas niñatas tan jóvenes… era la época de la heroína. Y bueno, la verdad es que me cebé un poco con él. Sobornaba a todo el mundo con heroína para que fueran a matarme, y bueno, una navaja es un instrumento peligroso, así que para protegerme llevaba el stick, que bien manejado es más poderoso aún. Recomiendo una marca que se llama Prajapati, que silba como nada ¡jajaja!

Aluciné cuando vi el papel que jugó Víctor Manuel en el arranque de vuestra carrera.

(Jorge) Sí, siempre ha sido un tío muy avanzado en cuanto a música, y fue el primero que entendió a Ilegales. Siempre ha estado en la vanguardia y yo creo que incluso lo sigue estando. Quizá un poco adormecido por el peso de los años, por la vida, que bueno, para muchos resulta mucho peso pero yo me devoraría cuatro más.

(Chema) El primer disco de Ilegales, como no podía ser de otra manera, salió de forma milagrosa. Fue un fallo de matrix. Paco Martín se arruinó con la grabación, fue a la discográfica y le dijeron que aquello era una mierda que no valía para nada…

(Jorge) Pero luego el disco vendió mogollón y demostró que tenía razón a los directivos de Ariola, que no tenían ni puta idea. Fue la primera vez que un grupo de rock vendía en esas cantidades en España, empezamos a sonar en todos los bares, en todos los coches de choque…

En el documental se ve te ve mosqueado con las canciones que más éxito tienen. Cuando dices:»¡joder, pero si tengo otras mucho mejores!».

(Jorge) ¡Jajaja! Sí, el público siempre ha sido un misterio insondable para mí. Ha pasado con muchos libros interesantes, que se redescubren muchos años después. La verdad es que mis mejores canciones quizá sean más difíciles de entender, más incómodas.

El lanzamiento del DVD ha servido de relanzamiento en España de Virgin, la multinacional del ricachón Richard Branson.

(Jorge) Virgin es el sello punk por excelencia, es el sello de los Sex Pistols. El punk era muy necesario, fue un sarpullido más del discurso de Quevedo, de Marcial, de Juvenal, de los clásicos latinos. Qué falta harían ahora mismo, aunque probablemente los censurarían estos cretinos.

Los jipiosos mandan.

(Jorge) Sí, hoy no se puede decir nada. Y las feministas nosequé… tampoco se puede decir nada. Enseguida se siente ofendido nosequé colectivo… no señores, ofender era mi intención pero porque es sano coño. Agudiza el ingenio. Ese mecanismo lo utilizaban con frecuencia los cantautores de los setenta.

(Chema) Una persona me dijo que la única libertad creativa que se ha vivido en este país fue entre el 75 y el 88, en ese momento en el que las élites todavía no estaban posicionadas. Y puede que tuviera razón, porque tú imagínate hacer ahora lo de heil Hitler.

Acabas en la Audiencia Nacional.

(Jorge) Sí, sí, sí.

Por cierto, ¿cómo has vivido los juicios a compañeros como César Strawberry?

(Jorge) Es increíble. Yo creo que la culpa la tenemos nosotros como colectivo. No sólo los músicos, los artistas en general. En un afán de llegar a más público, muchos artistas han intentado ser políticamente correctos y agradar a todo el mundo, y eso ha hecho que las libertades se vayan restringiendo cada vez más, cada vez más. En vez de expandirlas, las hemos restringido. Hay que romper esas fronteras para mantener las libertades, porque los prohibidores son muy eficaces y muy conscientes. Acabarán mandándonos caminar por la derecha en la acera, ordenándonos la vida. De ahí el título del documental, mi vida entre las hormigas. Las hormigas, amigo, perfectamente ordenadas y cuadriculadas. Por eso las cigarras somos tan necesarias, para crear un desorden que permita que haya libertades.

Esta filosofía de arte y de vida es lo que explica que seas tan solitario, que vayas a lo tuyo hasta las ultimísimas consecuencias.

(Chema) Sí, el documental demuestra que se puede ser punky a los sesenta años, mantener una  actitud ante la vida que sea coherente. Porque de los punkys de antes, ¿cuántos trabajan en un banco? Jorge ha tenido una personalidad muy marcada, y ha contestado a la pregunta de ¿se puede ser coherente toda una vida? Sí, se puede.

Lo de este documental, ¿ha sido una completa sorpresa o llevabas tiempo pensando «a ver cuando lo hace alguien de una puta vez»?

(Jorge) Me ha parecido una experiencia divertida, no sabía cómo podía resultar. Yo sólo sé hacer música y meterme en líos, y bueno, llevar una vida edificante ¡jajaja! Es otro tipo de ermitañismo.

En el documental quedas con Jaime Urrutia en Malasaña para hablar de una hostia que le pegaste en los ochenta. ¿La tensión que se ve es real? ¿Nunca habías hablado con él de eso antes de este encuentro?

(Jorge) No lo habíamos hablado, no. Ya lo creo que la tensión es real. Pero bueno, no pasa nada. Jaime siempre me ha caído bien y creo que ha hecho grandes canciones. No todas, porque «Camino Soria» no puedo con ella.

Y «La culpa fue del cha-cha-chá»?

(Jorge) ¡Dios! Esa tampoco tío.

¿Qué bandas coetáneas te gustaban en los ochenta?

(Jorge) La Frontera. Ahora han reactivado al asunto, pero les falta un pequeño golpe de suerte. Y Nacha Pop también me gustaba, la gente los calificaba de babosos pero a mí no me lo parecían. Tanto las canciones de Antonio como las de Nacho, eran muy buenas. Los Secretos también se redimieron cuando se pusieron en plan Gram Parsons, y Los Enemigos estaban de puta madre. Y me gustaban muchos Los Cardíacos de León, muy cortantes, y montaron ellos el rollo indie ellos, en León. Vendiendo cintas por correo y tal. Es que la visión de la Movida madrileña como el centro de todo era muy miope. En el País Vasco se estaba gestando el rock radical, en Galicia estaba ese punk humorístico muy interesante que luego arrasó en todos los bares del país, en Cataluña estaban padeciendo el rock laietano, que era una pátina de mierda que impedía respirar al rock y el pop que había allí, que era muy interesante. Y de Levante hacia abajo todo era música para maricones de pueblo para los fines de semana. En la zona centro estaba ese pequeño toque en León, y en Madrid estaba la Movida. Andalucía había quedado exhausta por la aportación del rock andaluz, que lo invadió todo. Esos venían del rock progresivo de esas bandas extranjeras que se afincaron en España a finales de los sesenta, sobre todo en las Pitusas. Luego nosotros recogimos todo ese vómito. Pero en la Movida, al vivir en ese erial aislado en su burbuja y al margen de todo, se magnificó a grupos malísimos, raquíticos.

Con Los Enemigos has tenido especial relación. En el imaginario colectivo se os percibe un poco como bandas hermanas.

(Jorge) Siempre me han gustado mucho, pero Ilegales son muy diferentes, con estructuras musicales diferentes. Los Enemigos eran más jóvenes, y en cuanto a su comportamiento, me siento un poco culpable ¡jajaja! A nosotros nos vieron triunfar, ganar pasta a montones, ponernos de todo… Y claro, hay hígados y naturalezas que soportan esas cosas, pero no todos pueden con ello. Y yo veo que Enemigos les ha hecho más mella la vida disipada que a nosotros. Ilegales tenían una resistencia física diferente, unas facultades distintas, y nos ha erosionado mucho menos.

Nunca probaste la heroína, y por un lado me sorprende que nunca cedieras al típico yonki que te reta, que te dice que no tienes huevos.

No le veía atractivo. Seguro que alguna vez me colaron una raya. Pero veía sus efectos y es que era algo tremendo. Varios compañeros del grupo entraron a fondo, y consiguieron salir. Pero otros no han sido tan fuertes. Ha devorado a gente muy valiosa.

La heroína destrozó muchos grupos, igual que lo hizo la mili años antes.

(Jorge) A mí la mili no me sentó mal.

De hecho le debiste ver el gustito, ¿no? Siempre has respetado la tradición militar de tu familia, y te encanta el coleccionismo bélico.

(Jorge) Sí, yo soy partidario de la mili, por una razón. Un pueblo tiene que saber defenderse. Si quieres manejar armas tienes que ir a un cursillo carísimo. El ejército de leva llega con la Revolución Francesa, y todos los ciudadanos tienen que tener derecho a saber defenderse. Creo que además ahora es necesario, la gente está muriendo como corderos…

Te refieres a que hay que tirar de monopatín.

(Jorge) Sí, sí, sí. En fin…

En cuanto a coleccionismo, sé que te gustan mucho las figuras de plomo.

(Jorge) ¡Sí! Me gustan mucho, pero sobre todo me gustan los moldes antiguos. Consigo unos moldes que… tengo de los años cuarenta, y los más antiguos que tengo son unos moldes de Mignot de 1870. Los moldes desaparecidos de Mignot, los que le faltan a la fábrica, esos los tengo yo. Los compré en una subasta a unos chavales de la Costa Azul que los tenían.

¿Ahora qué tienes por delante?

Además de conciertos pendientes que tenemos este verano con Ilegales, muchas cosas. Quiero hacer muchas cosas, y esa es la parte que quiero llenar ahora. Pero joder, no hay tiempo para todo. La vida se está yendo, he pasado demasiado tiempo divirtiéndome y dilapidando pasta. Creo que cuando la naturaleza te da unas facultades le debes algo a los demás, hay que ser generoso. Y en este sentido he sido un cabrón de cojones, porque me he dedicado a follar como un mono, a ponerme hasta el culo, a tocar rock’n’roll y a repartir hostias.

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