Entrevista con LIFT TO EXPERIENCE: “Ha sido duro recordar que a nadie le importó una mierda este disco”

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Si conoces a este efímero grupo tejano puedes considerarte un musiquero nivel diez, pero si perteneces al resto de los mortales aquí descubrirás una rara avis de las que dejan huella. 

(Os recomendamos leer dejando en play el vídeo de arriba, contiene el disco íntegro)

En la historia de Lift to Experience casi nada es normal. ¿Tres tipos del Texas profundo componiendo y grabando una ópera-rock? ¿Una mezcla de psicodelia, post-rock y cristianismo? ¿Y con esa portada? Normal que quedase en el olvido, dirás. Pero “The Texas-Jerusalem Crossroads” (2001) no se quedó a mitad de camino hacia la gloria por ser un mal trabajo ni mucho menos, sino por un esperpéntico cúmulo de infortunios. Para empezar el grupo no consiguió distribución en Estados Unidos, y en Europa, donde sí se generó un fuerte interés por el disco, el destino también quiso que se quedaran a las puertas de la consagración. Tras una primera gira en la que pudo verse a miembros de Portishead, Radiohead y otros gurús noventeros entre su público, volvieron en 2002 dispuestos a ir a por todas. Pero al aterrizar en Irlanda recibieron una terrible noticia: la mujer del bajista Josh Browning acababa de morir de una sobredosis. Él se sintió terriblemente culpable por haberla dejado sola y cancelaron inmediatamente la gira. Los intentos por recomponer el grupo tras semejante mazazo fueron también boicoteados por los excesos con las drogas (alcohol en cantidades sobrehumanas, en el caso del guitarrista y cantante Josh T. Pearson), y al final cada uno rehizo su vida por separado. El baterista Andy Young montó una empresa vinícola, Browning abrió una tienda de sandwichs, y Pearson fue el único que siguió intentándolo en el mundo de la música… y consiguiéndolo, pues en 2011 por fin logró pegar fuerte (al menos entre la crítica especializada) con el sobrecogedor “The Last of the Country Gentlemen” (búsquenlo después de empaparse bien de Lift to Experience). Aún así siempre le quedó la espinita de que su particular cruzada quedase sin culminación, pero tras una milagrosa reunión en el festival Meltdown en 2016, los planetas se han alineado y “The Texas-Jerusalem Crossroads” ha pasado por un laborioso proceso de remezcla y remasterización que quizá, sólo quizá, los ponga de nuevo en la carretera. Josh T. Pearson nos lo cuenta al teléfono desde su refugio en mitad del desierto tejano. 

Hola Josh, encantado de hablar contigo. ¿Cómo estás?

Bien, bien… pero se me hace raro hablar con alguien ahora mismo, tío. Perdona… estoy pareciendo un friki. Es que llevo más de una semana sin ver a nadie, tío. Vivo en un lugar muy aislado. Oye, tengo una pregunta para ti, si no te importa. 

¡Adelante!

¿Conocías el disco? 

No te voy a mentir. No, nunca lo había escuchado hasta ahora. Pero me hubiera gustado haberlo hecho.

Entonces te ha gustado. 

Me ha parecido increíble.

¿Y cómo está la escena musical en España ahora? Hace tanto que no voy… La última vez que hablé con un español fue en Berlín. Allí conocí a un tipo muy peculiar llamado Bigott. Un tío genial, todo un personaje. Y su pareja, creo que era pintora y se llamaba Clara, o algo así… también hacían una pareja estupenda. Los dos estábamos con nuestras novias, y nos fuimos los cuatro por ahí a pasarlo bien. Hace ya diez años de eso. Mándale un saludo ¿vale? 

Lo haré si tengo la oportunidad, claro. Oye, déjame que te pregunte por el origen de esta reedición.

El origen está en el primer disco, cuya mezcla no me gustó nada de nada. La hicieron los tipos de mi compañía Bella Union y no estuvieron acertados. En aquel momento lo sabíamos, pero publicamos el disco porque no teníamos otra opción. Era eso o nada. Desde entonces hemos estado deseando remezclarlo, y en cuanto la oportunidad surgió hace un par de años, la tomamos. El sello había perdido los masters, pero de pronto apareció una de las cintas y se pudo hacer. 

¿Quién la tenía?

El amigo de un amigo. Ya sabes, una de esas cosas inexplicables y maravillosas. Luchamos por recuperar los derechos de las canciones, y luego Mute fue muy amable al ofrecerse para publicarlas de nuevo. Por eso puedo decir que ahora estoy satisfecho, muy feliz por poder escuchar las canciones como debían haber sonado desde el principio. Ahora se puede percibir todo lo que pasa en las canciones. Trabajamos durísimo en aquel disco, ¿sabes? Yo casi perdí la cabeza haciéndolo. Por eso es un honor ver que ahora se presenta de un modo más apropiado. 

En cierto modo ha sido como desenterrar un tesoro.

Exacto. Este disco era una joya oculta. ¡Ni siquiera llegó a publicarse en Estados Unidos! 

Es increíble.

Sí, pero ahora se podrá disfrutar al cien por cien. Éramos una banda agresiva dentro del pop-rock del momento, y ahora podrá apreciarse de verdad. En aquella época sólo Explosions in the Sky hacían algo parecido en Texas. Una vez nos fuimos de gira y nos alternamos con ellos como teloneros. Nosotros abrimos el show en el norte de Texas, y ellos abrieron en Austin. 

Creo que esta vez el disco sí obtendrá la respuesta que se merecía.

Eso espero tío, eso espero. Como te he dicho antes, fue un disco en el que trabajamos a diario durante dos años, casi tres. Trabajamos, trabajamos y trabajamos en él, invertimos nuestras vidas en él. Lo grabamos, no nos convenció el resultado y volvimos a grabarlo… y aun así la mezcla lo jodió todo. Éramos unos chavales muy artísticos, ¿sabes? Y aquello era puro art-rock. Por eso nos ha frustrado mucho que todo este tiempo, cualquier chaval de Texas tenía que pagar un dineral por la edición extranjera si quería tenerlo. 

La muerte de David Bowie tuvo cierta influencia en el arranque de este proyecto, ¿no es así?

Sí, de forma indirecta, pero es cierto. Al principio yo era muy reacio a hacer este remix hasta que no hubiera un interés, una demanda. Quería dar varios conciertos y despertar ese interés, pero casi nadie nos llamaba para tocar. Así que decidí cambiar la estrategia después de actuar en el festival Meltdown, y sacar el disco remezclado a ver qué pasaba. Fue un proceso algo doloroso, porque la grabación del disco estuvo rodeada de dolor y drama, y volver a recordar que a nadie le importó una mierda en su momento, no fue fácil. Pero sabía que se había convertido en un disco de culto, que tenía muchos amantes en todo el mundo. Cuando Bowie murió, me reafirmé en esa nueva estrategia. De repente me di cuenta de que si esperábamos quizá perderíamos el tren, quizá pasaría algo que impidiese este regreso. Quizá no volvería a surgir esta oportunidad. Nos estamos haciendo viejos, y esta remezcla sería una buena despedida en caso de que no volvamos a tocar juntos nunca más. 

Creo que la muerte de Bowie ha inspirado a unas cuantas bandas para reunirse por última vez. Para no perder esa última oportunidad si se les presentaba.

Es curioso, porque tienes toda la razón. La muerte de David Bowie me hizo reunir a la banda (risas). Me río, pero es la pura verdad. 

Esta remezcla no ha dado sólo nueva vida al disco. Le ha dado un nuevo propósito.

Sí, completamente. En su momento yo no tenía un duro, Bella Union se ofreció a moverlo y nosotros cogimos esa oportunidad. Pero nadie quiso tocarlo ni con un palo durante años. Cuando la novia de nuestro bajista murió por una sobredosis… ahí acabó todo. Este disco simboliza lo que podrían haber hecho dos tipos que venían de la escena psicodélica (Josh Browining y yo) y uno que venía de la escena de post-rock (Andy Young). Llegamos a girar varias veces por Inglaterra, también fuimos a la Razzmatazz de Barcelona, pudimos haber crecido mucho más, pero no pudo ser. Al menos, aquella banda está ahora representada fielmente en la remezcla. Y espero que llegue a mucha gente nueva, ¡porque es un buen disco! Es un intento sensible, inocente y emocionante de trascender, del que me siento orgulloso de haber formado parte.

La prensa europea sí alabó el disco en su momento.

¡Sí! Tuvimos críticas buenísimas en muchos medios especializados de Europa. Y además hicimos tres “Peel Sessions” (una de ellas incluida en la reedición Deluxe, ndr.), algo que ningún otro grupo ha repetido en la historia del programa. Los ingleses amaron nuestro disco, y John Peel vio algo especial en nosotros. En Francia también fuimos muy bien recibidos, pero en América no pasó absolutamente nada. Ni se publicó el disco siquiera, como he dicho antes.

¿Cómo era John Peel?

Un tío super-cool, te lo puedo asegurar. Una personalidad inmensa, llena de vida, siempre contaba historias increíbles… le amenazaron de muerte por pinchar música africana, era un tío valiente. También estuvo con Kennedy el día que lo mataron. Fue cuando vino a Texas, estuvo trabajando como DJ en una emisora y nos consiguió varios conciertos. Fue un verdadero honor ser una de sus bandas favoritas.

Si ahora salierais de gira presentando este disco, ¿sería fácil para ti ponerte en la piel del Josh T. Pearson de hace quince años, el que compuso estos temas?

Sí, porque en realidad lo difícil ha sido recuperar el estilo al tocar la guitarra. Cuando el grupo se separó, me pasé dos o tres años en una casa en mitad de la nada, en el Texas profundo, sin tener contacto con nadie en todo ese tiempo. Estuve leyendo, tocando música, en total soledad. Luego pasé un temporada en Berlín, y al regresar me puse a tocar country con guitarra acústica. Y ahora, al volver a la eléctrica, me he dado cuenta de lo diferente que es… Ha sido duro, pero también muy satisfactorio revisitar esa técnica. 

He leído que cuando os reunisteis después de tantos años, te tragaste varios vídeos de YouTube en los que salías tocando, para recordar cómo lo hacías.

Sí, es verdad (risas). En realidad fue solo con un vídeo, de un tipo que grabó un concierto nuestro entero. No había móviles ni nada, así que es como un milagro. El tío estuvo enfocando durante media hora a mis manos sin parar (risas).

Iría de ácido.

(Risas) Pues probablemente, esas cosas solían pasar. Eran otros tiempos. Me acuerdo de que internet estaba en pañales… Qué pena no haberlo pillado más desarrollado, hubiéramos mandando el disco a mezclar a donde hubiéramos querido. En aquella época tenías que esperar semanas por los envíos de los masters y todo eso… Tampoco teníamos Facebook o Instagram para hacer llegar a nuestra música a cualquier parte del mundo, las discográficas eran fundamentales… Ahora han caído a toda velocidad.

En cuanto el disco salió (en Europa), caísteis en las adicciones realmente rápido.

Sí. Yo me zambullí en el alcohol y Andy en drogas peores. Nunca toqué otras cosas que no fueran alcohol y tabaco, y ahora llevo siete años sobrio. Mi relación con las drogas comenzó más tarde que la de Andy.

El disco tiene un trasfondo religioso muy interesante, ¿tú sigues siendo una persona religiosa?

Sí, sí. Mi relación con la religión también ha sido extraña. Cuando era pequeño, mi familia, que era muy religiosa, pensaba que yo iba a ser una especie de mesías, así que tuve una especie de complejo de Jesucristo, ¿sabes? Una cosa muy rara. Me paseaban por los pueblos de los alrededores diciéndole a la gente que era el hijo de Dios, lo cual me tuvo muy confuso… Después, mi relación con la religión ha cambiado mucho, pero definitivamente soy un creyente en lo divino. Creo que hay algo más ahí fuera, y que lo creeré hasta el día en que muera, casi como una maldición. De todos modos sigo en el proceso de comprender qué es Dios realmente, y lo transmito a través de mi música, lo cual no quiere decir que eso siempre llegue a la gente. Hay muchas canciones que escribo para mí y para nadie más.

¿Y qué hay de la política?

Cuando era más joven y estaba lleno de energía sí me interesaba, leía The Economist y me preocupaba por las cosas. Pero desde Bush… y los últimos diez años… la política me importa una mierda. Nunca he visto algo así en América, el país está más dividido que nunca, la tecnología es la nueva religión… es el Gran Hermano, y no tardaremos mucho en llevarlo insertado en nuestros propios cuerpos. Creo que en los próximos diez años la cosa se va a poner muy interesante (risas), especialmente a lo que concierne a la relación entre religión, tecnología y política.

Otro tejano ilustre, Roky Erickson, también tiene ideas interesantes al respecto. ¿Le conoces personalmente?

No, no en persona, pero le he visto tocar un par de veces. Una de ellas hace poco en el festival que montan los Black Angels, y joder, sigue teniendo esa jodida energía. Es increíble, sigue ofreciendo grandes shows de rock, con mucha nostalgia y todo eso, pero también con psicodelia de la buena. En Texas sigue siendo enorme, y me alegra compartir en cierta manera su legado, y también compartir nuestro nombre con él en esta conversación. 

Texas ha tenido siempre una gran tradición psicodélica.

Oh sí, absolutamente. Tenemos cientos de bandas de todas las épocas que han hecho excelente rock psicodélico.

¿A qué crees que puede deberse esa tradición?

Personalmente, creo que el paisaje, la orografía del estado de Texas tiene mucho que ver con ello.

El paisaje y las sustancias que se han tomado en esos paisajes.

(Risas) Claro, pero también sin ellas. De hecho, creo que los espacios tan abiertos invitan a ese tipo de introspección psicodélica que generan algunos alucinógenos. Nuestros cielos estrellados también influyen mucho en eso. Pasar una noche en el desierto puede ser un viaje en toda regla, sin tomar ni un sólo ácido. Antes de la llegada de las nuevas tecnologías, Texas era un espacio salvaje y desconocido, con mil rincones en los que nadie se aventuraba. Texas no es Austin. Texas es seco y duro, caliente, muerto. Donde yo nací, en el norte de Texas, el terreno es tan llano como una tabla y los cielos son gigantescos. De ahí vienen muchas influencias que moldearon el rock psicodélico, la temperatura, el calor, las cosas derritiéndose, el aspecto religioso… Es difícil de explicar en pocas palabras.

Volviendo a “The Texas-Jerusalem Crossroads”, ¿cuándo te diste cuenta de que el disco se estaba convirtiendo en una obra de culto?

En realidad todavía estoy esperando que llegue ese momento. Esta reedición será esencial para clarificarlo. Por ahora hemos tenido cuatro o cinco estupendas reseñas en Inglaterra, y esta es la primera entrevista que estoy haciendo con un medio español.

¿Habéis pensado en hacer otro disco?

No hay planes para eso, por ahora. Vamos a ver qué pasa primero, a ver si se genera demanda y todo eso. Primero vamos a difundir la palabra gracias a gente como tú, a la que estoy muy agradecido por interesarse por nosotros, y después decidiremos. Me encantaría hacer otro disco, tenemos canciones para ello. Pero no se ha interesado ni un puto medio estadounidense. Ni uno.

¿Pero cómo es posible?

No lo sé, tío. De verdad. Pensé que esta vez sería diferente, pero por ahora no está siendo así. Hace un par de días se interesó un magazine online, pero nada más. Ojalá los chavales que lo vean se den cuenta de que nuestro disco mola. En Texas se está comentando algo, de hecho la tienda de discos más importante, Waterloo, la catedral de la música en Estados Unidos, lo tiene a la venta en sus estanterías y estoy muy agradecido. Pero fuera de aquí, ni un puto rumor al respecto.

Has dicho que tienes canciones para otro disco.

Sí… Hay tanto trabajo por terminar… Cuando lo dejamos, teníamos la mitad de la música y tres cuartas partes de las letras para hacer el siguiente disco. Es música realmente excitante, algo aterradora incluso, muy basada en la escala D menor. Las letras contaban una historia post-apocalíptica, inspirada en el Libro de las Revelaciones pero transcurriendo en Texas, en la que el personaje tiene que lidiar con el hecho de que su tierra prometida es ahora un desierto de ceniza y polvo.

Y para salir de gira, ¿también esperareis a ver qué pasa?

No quiero hacerlo si no hay demanda. Ahora también hago discos en solitario, que son mucho más fáciles de presentar en directo. Tocar ese disco en directo exige mucho, pero si hay público lo haremos. Mientras no tengamos que llevar los amplificadores, lo haremos (risas). Tenemos que contratar a un roadie, uno que transporte nuestras cosas por cincuenta pavos al día (risas).

Me despido Josh, ha sido un honor y un placer.

El honor ha sido mío. Cuando empezamos esta banda sólo queríamos hacer algo que sonase a una mezcla entre My Bloody Valentine y Jimi Hendrix, hacer algo artístico, algo que interesase a alguien como tú. Muchas gracias, un abrazo amigo.

 AMPLIACIÓN DE LA ENTREVISTA FIRMADA POR NACHO EN MONDOSONORO. DOS MESES DESPUÉS DE PUBLICARSE, LA BANDA ANUNCIABA EL LANZAMIENTO DE UN EP CON VARIAS VERSIONES DE UNO DE LOS TEMAS DE «THE TEXAS-JERUSALEM CROSSROADS, «FALLING FROM CLOUD 9»

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