Crónica, fotogalería y vídeo del IRÚN ROCK

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Si hay un punto de intersección entre la península y el camino de apertura hacia tierras europeas, y quién sabe si asiáticas incluso; si hay un lugar de tradición apacible, pero con históricos encuentros, esa es la zona de la Bahía de Txingudi. Y es en esa vega del Bidasoa donde ha acontecido la séptima edición del Irún Rock Jaialdia. Si el año pasado se celebraba en septiembre y llovía, este año, aún celebrándolo en mayo, no iba a ser menos.

Eso sí, la lluvia en estos parajes tiene hasta otro color, incluso otro olor comparable quizá con la de tierras galegas. Precisamente, de allí venían los cabeza de cartel de este año. Triángulo de Amor Bizarro, con técnico de sonido propio, seguramente para evitar que les sucediera el imprevisto de la But en Madrid hace unos meses. Como en ediciones anteriores, el viernes varias bandas locales se encargaban de precalentar al personal por varios bares de la ciudad, por si algún despistado aún no conocía que el sábado no sólo se decidía el ganador de la liga de fútbol.

TheSaurs

El sábado el recinto Ficoba abría sin apenas encontrar gente ante sus puertas. The Saurs inauguraban el festival, y se lo habían ganado. Estos catalanes fueron los finalistas en los premios MIN, y les subía al escenario a dar a conocer su  garaje psicodélico. Este trío comenzaba sin pretensiones, sin apenas aforo, pero dieron la talla contagiando su vitalidad. Su “Ain´t No Deal” o “Came To You” son auténticos obuses vigorosos.

Estrogenuinas

Con algo más de personal pululando por la nave, comenzaban las salmantinas Estrogenuinas. Un cuarteto que salvo por el recién incorporado batería David Verdejo, no sé si definitivamente, o sustituía en esta ocasión una vez más a Darío Dagomsa. Escuchar Estogenuinas es escuchar punk del clásico. Irreverente, políticamente incorrecto, letras bien escogidas, con temas hilarantes e hirientes al mismo porcentaje. “Nietzsche en mi fetiche” es el claro ejemplo. Merecen muy mucho la pena indagar en su largo de Guijuelo a Wisconsin. https://estrogenuinas.bandcamp.com/

Havoc

Era el turno para el donostiarra Havoc. Con su tercer y último álbum “Lo Saben los Narvales”, dejó lucir sus éxitos, dandoles un aire más rebelde y rockerosubterfuge (sin dejar su deje indie). Temas de desamor contrapunteadas con beats electrónicos. Atrás quedó ya aquella canción en la que se hacía acompañar de Nacho Vegas. “Lo Nuestro”, “El Golpe” o “Hélices” puede ser un buen resumen de lo que sonó bajo la tutela de Havoc a pocos metros de la costa francesa.

Entre banda y banda, el DJ se mostraba impertérrito aunque le hubieran metido en una cápsula infrarroja en la que más que pinchar, pareciera que iba a revelar unos AGFA400.

JoeLaReina

Salían a escena ostros donostiarras, Joe La Reina. Una banda formada por amigos, y a los que siempre acompañan como público otros cuantos (y se hicieron notar). Acostumbrados a tocar con grupos de la talla de Tulsa, Sexy Sadie, o McEnroe, las tablas de Lucas Malcorra se hace patente desde la primera estrofa. “Somos Otros”, “Rusia”, o por supuesto “Bailamos por Miedo” dejan claro que ya no son un grupo de folk.

Stay

Y llegaba el turno para los que, para muchos, fueron los triunfadores de la noche. Stay, barceloneses con sangre british inspiran rock psicodélico setentero y expiran britpop sesentero. Con la voz de Jordi y el bajo de Iván, aderezan los riffs con una actitud que denota que saben qué quieren alcanzar y cómo lograrlo.  Suenan a Kinks, suenan a Small Faces, suenan muy bien.

Triángulo

Habíamos pasado hacía unas horas el ecuador del festi, y tan sólo quedaban dos grupos por salir. Triángulo de Amor Bizarro, con su juego de luces característica que juega entre luces y sombras extremas, contraluces, y colores primarios. El postpunk de Isa y Rodrigo, al bajo y guitarra respectivamente, oscila con temas de subgénero dispar como “De la Monarquía a la Criptocracia” o “Estrellas Místicas”. Para un grupo eso es una fuente inagotable de opciones, puesto que denotan gran capacidad de variación compositiva.

Ya eran las tres y algo, y los guipuzcoanos Rural Zombies pondrían la guinda al pastel con su pop electrónico presentando temas de su exquisito largo “Bat”.

Una noche llena de variopintas bandas, cajones musicales y estilos dispares. Pero en eso consisten los festivales al fin y al cabo, en dar la oportunidad de descubrir y dar a conocer nuevos grupos. Ello, a pesar de que suponga no colgar el cartel de Sold Out.

Lee la crónica de la pasada edición aquí:

http://www.hereunidoalabanda.com/2015/10/04/un-pequeno-gran-festival-cronica-del-vi-irun-rock/#more-36977

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