Crónica del concierto de LOS SUAVES en Salamanca

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Imagen 3307Si se cumplen las “Malas Noticias” de su pronta jubilación, poco a poco se va apagando la llama de LOS SUAVES, que tanta y tan brillante luz ha dado a lo largo de tres décadas y media largas de gloriosa singladura. Carretera y manta, fuimos testigos de su última descarga (por ahora) en Salamanca…

Imagen 3323Tras completar históricos conciertos en capitales europeas de postín como Londres o Berlín, LOS SUAVES vuelven por sus fueros en el resto de fechas que les quedan para completar su gira “Cuando la música termina” después de facturar más de un millar de bolos irrepetibles, gloriosos, en una carrera brillante y legendaria como poca. Los interesados en verlos, casi por última vez, los que quieran disfrutar de su mítico directo, pueden echar un vistazo a la web:  http://www.lossuavesweb.com/la-musica-termina/ para asomarse a una experiencia que no dejará indiferente a cuantos asistentes se flagelen con guitarras como látigos y canciones que son puro sentimiento trágico de la existencia.

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A su paso por Salamanca, en la ciudad que vio a Don Miguel de Unamuno pasar sus últimos años (sentando cátedra), Los Suaves protagonizaron un nuevo aquelarre de rock’n’roll, acompañados por los navarros Leize (sus teloneros habituales en esta gira) y el combo local Jim Brothers & Company,  que perfumaron el ambiente de magníficas versiones de rocanroll de toda la vida: desde el “Highway Star” de Deep Purple al “You shook me all night long” o “Whole lotta rosie” de los australianos AC/DC, pasando por varias perlas de Queen: “Bohemian Rhapsody”, “Tie your Mother Down”, en un show muy entretenido –repaso por la historia del rock– donde hubo cabida para casi todo, desde Jimi Hendrix “Purple Haze” a Van Halen, “Panama”.

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Dulce sabor de boca antes de que LEIZE hicieran lo propio en un show con muchas ganas y energía, pero con un sonido bastante sucio, circunstancia que luego se repitió, en menor medida, con nuestros héroes, LOS SUAVES. Con más voluntad y pasión que otra cosa, los navarros fueron presentando las tonadas de su nuevo elepé “Cuando te muerden” aderezadas con los clásicos de toda la vida: “Acosándome”, “Buscando, Mirando”, “Loca pasión”… la verdad es que nos gustaron muchísimo más en su última incursión en Madrid, en la Sala Lemon, donde cuajaron un recital redondo: es la magia de una banda que saca lo mejor de si en el cuerpo a cuerpo, en los espacios pequeños y con un técnico de sonido que esté a la altura de sus cortantes composiciones.

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En el Multiusos Sánchez Paraíso se vivió una velada animosa con 2.000 personas en la pista -en formato aforo reducido-, pues en el pabellón caben unas 12.000 pero no está el horno para ese tipo de dispendios. Por su parte, Los Suaves cuajaron una hora y cuarenta minutos bastante agraciada, pero que tampoco se recordará como una de sus actuaciones históricas. Aun así, cubrieron bastante bien el expediente yendo al grano: “Preparado para el rock’n’roll”, “Palabras para Julia”, “Maldita sea mi suerte” lanzaron de inicio, para continuar con otras perlas del “Adios, Adios”. Y es que “Cuando los sueños se van” poco queda por hacer, solo cabes subrayar: “Sabes, Phil Lynott murió”, y que “Por una vez en la vida”, van a hacer su santa voluntad. “No puedo dejar el rock”, esta bendita adicción, esta puta locura que tan enganchados nos tiene, pillados por los bemoles. El ecuador del recital fue para frotarse las orejas con unas estupendísimas “Si pudiera”, “Malas noticias”, “Siempre igual”, “Mi casa”… directos al tuétano de las emociones, antes de entonar la canción del adiós con “El afilador” y “Dolores se llamaba Lola”.

A partir de ahí, lo previsible, idas y venidas, vueltas y más vueltas en un final que estiran como un chicle, mascado ya mil veces, en el tren del desconsuelo, “San Francisco Express”, antes de enfilar la recta de meta con el consabido “Ya nos vamos”. Aún así en los bises, nos sorprendieron con un potentísimo “Dulce castigo”, metáfora de todo lo que llevamos vivido (sufrido y disfrutado) en esta loca aventura. “La noche se muere” y el rock palidece, no sin antes esbozar una sonrisa ante tamaña demostración de poderío rítmico. De vuelta a casa, con caras de satisfacción, pese a las muchas perlas: “Mártires del rock’n’roll”, “Viajando al fin de la noche”, “Pardao”, “Pobre jugador”, “La ciudad se llama perdición”, “Esta vida me va a matar””, “Ese día piensa en mi”…  que se dejaron sin engarzar en la cuenta del olvido. Que la música no acabe nunca.Imagen 3332

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