VALDÉS “Valdés”

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portada-valdesMarcelo Calabria Valdés, conocido por su labor como contramaestre a las seis cuerdas de sus ex compañeros Con Mora (con los que grabó 2 álbumes) y a la sazón ilustre guitarrista de Sherpa, decide tirar por la calle de en medio junto a su progenitor Hermes Calabria (batería) y fundar un súper combo de rocanrol-blues, con tintes familiares y notables influencias de acrisolados artistas en lengua castellana como Fito&Fitipaldis, M-Clan, Calamaro…

Con la que está cayendo, se atreven con un power-trío de rock&pop en la lengua de Cervantes, casi nada. Rebozados en las mejores esencias de ambos lados del charco, se marcan un plástico sin complejos que lo mismo nos recuerda a Fito Cabrales (“Recuerdos olvidados”, “De borrachera”, “A partir de aquí”) que el personalísimo universo poético del divino calvo Luter (“Soltando lastre”) o evoca el mejor rocanrol castizo de Alarma (“Tantos sueños”). Como diría un clásico: ‘que buen vasallo si hubiere buen señor’. Lo que traducido al román paladino significa que no esta el patio para este tipo de chucherías sonoras, ni el horno para este tipo de bollos. Así que a penar por los garitos, toca.

Junto a Adrián Melogno al bajo (y Sergio Rivas que ejerce de guitarra rítmico en directo, formando un cuarteto clásico a la vieja usanza) padre e hijo se lanzan a tumba abierta por la autovía del desconsuelo, su particular Ruta 66 que suena a puro blues y a quejoso lamento: “Vengo de tragar esparto, de engrasar las tragaderas…”. Tras los pasos de Chuck Berry o Muddy Waters, “Perdiendo el norte”, a ver si amanece un día de estos y encuentran la soleada vereda de Eric Clapton, husmeando como perros hambrientos un hueso que llevarse a la boca, soñando con un filete de rhythm&blues en estado de gracia, con que saciar los muchos días de espera. Agarrándose a un clavo ardiendo, “Soltando lastre” a cada instante, este álbum es pura delicia para oídos atentos y mentes cultivadas.

Como un camión de heno que se va deshilachando, jirones de piel muestran los ecos del ayer. “A partir de aquí” comienza el viaje, mejor llevar analgésicos para los malos ratos, serpenteantes curvas nos esperan: sueños de carretera y melopeas jugosas, exprimidas con aguda lírica, ‘galones de aguardiente para las heridas’, con la alargada sombra de Jackson Browne en el horizonte. Como Ulises en su particular odisea, nuestros protagonistas se atan bien al mástil de las ilusiones. Prestidigitadores en el alambre, estas ocho canciones no tienen desperdicio.

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