Vencer al calor, con un poco de ayuda de mis amigos (crónica del concierto de JACKSON BROWNE en Madgarden)

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El de anoche en Madgarden no fue un concierto al uso, de pim, pam, pum y adiós muy buenas. Fue una velada entre amigos, en un ambiente distendido y relajado, con una complicidad total entre músicos y público. Un público que también estaba plagado de artistas y colegas como Tim Robbins –que también hace sus pinitos con la música-, ansiosos por disfrutar del fin de la gira europea de uno de los más grandes cantautores de la escena norteamericana.

Cuando ayer se abrían las puertas del Jardín Botánico de la Universidad Complutense, parecía que público y teloneros se negarían a comparecer ante los insoportables 40 grados que castigaban la Ciudad Universitaria. Pero los valientes que acudieron al aperitivo sabían que merecería la pena. Se trataba de The Road Runners, Jeff Espinoza y Ramón Arroyo de Los Secretos (que por cierto han incluido “Call it a loan” de Jackson Browne en su reciente disco de versiones).

Los asistentes pedían agua y refrigerios sin parar en las barras cuando el dúo, que ofreció un delicado set con los dos sentados con sus guitarras, se retiró para dejar paso a su ídolo. Salió Browne casi como con disimulo, atacando con suavidad “The Barricades of Heaven” mientras el recinto terminaba de llenarse.

“Just say yeah” y “The long way round” y otros temas de su último trabajo recorrieron con un limpísimo sonido el Jardín, que esta vez se llenó de sillas para disfrutar con comodidad del ajustado régimen de energías de Browne –de hecho, hizo un descanso dividiendo en dos actos el show-.

Hubo, cómo no, quien no pudo resistirse a levantarse cuando Raimundo Amador se subió a las tablas para hacernos gozar como un niño con zapatos nuevos escuchando “I’ll do anything”, o cuando sonaron clasicazos como “The Pretender”, “Running on Empty” y “Take it easy”. Y es que Browne no es como otros que cuando salen de gira reniegan de aquello que les hizo grandes, él le da a sus fans lo que quieren. Porque los trata como a sus amigos.

1 Comment

  1. Yo estuve en el Madgarden viendo al amigo Browne y disfruté muchísimo. El artista en muy buena forma, banda exquisita y sonido impoluto. Y como tu dices, una actitud por parte del artis que en ocasiones daba la sensación de estar en una teatro pequeño más que en un recinto de gran aforo. Una delicia.

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