Crítica – CANDY CARAMELO «El Hombre Orquesta»

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candy_caramelo_el_hombre_orquesta-portadaGénero: Rock, Pop, Swing…
Sello: Warner

7 / 10

Candy Avelló, conocido bajista de emblemáticas figuras del pop-rock hispano argentino (Calamaro, Ariel Rot, Miguel Ríos, La Cabra Mecánica, Diego García ‘El Twanguero’ etc) publica su segundo álbum en solitario, un trabajo de fina orfebrería swing en clave ‘crooner’ años cincuenta. El Hombre Orquesta maúlla su particular revancha…

En plan Juan Palomo (yo me lo guido, yo me lo como), Candy Caramelo ha ido hilvanando todas las canciones aquí presentes, a veces ayudado en la composición por sus amigos Ariel Rot, Andy Chango, Sergio Makaroff, hasta dar con la piedra filosofal de la autoproducción más absoluta. Como un verdadero “Hombre Orquesta”, en una labor titánica y despiadada, nuestro protagonista ha sido el encargado de registrar todos sonidos que se escuchan en el álbum, desde las guitarras, el bajo, los teclados…

Como un fakir del “Rock’n’roll” se tumba en la “Cama de clavos”, levitando de puro gusto, para degustar “El gusano del mezcal”, dulce licor con mucho swing y certeras resonancias del rockabilly primigenio que leyendas como Bill Halley o Carl Perkins acuñaran en los años cincuenta del siglo pasado. De tal guisa, se marca “Felicidad” de la Cabra Mecánica y es que nuestro artista ya ha aprendido a volar solo y como reza la canción: “mata más el tabaco que los aviones…”. Hábitos saludables, gimnasia para mantenerse en forma y muchas contorsiones rocanroleras para trenzar once perlas cultivadas, manchadas de aguardiente, mientras asoma el “Gato callejero Blues” y el felino barrial afila las uñas para ser el rey de “El mambo del placer”.

Nuestro sentido común desfallece ante un caudal así, Candy Caramelo hace latir nuestro corazón a cien en un disco muy bailable, antes que se desate la taquicardia y aparezcan “Los Malos de la Ciudad”, los macarras de la moral -como cantaba Serrat- y los traficantes de CD’s a flor de piel, esos fenicios de una industria musical en franca descomposición, siempre dispuestos a estropear la fiesta, cuando esta acaba de arrancar. Echándolo a cara o cruz, Candy Caramelo, apuesta a doble o nada su futura carrera en solitario. Sísifo contra la cruel Montaña. Como solvente músico de estudio (y acompañante ilustre en giras de verano) no le va a faltar trabajo, podemos asegurarlo. Ahora solo falta descifrar la última parte de la ecuación, si este “Yin Yang Rock” pegará con la suficiente fuerza para hacerle despegar entre las estrellas con las que ya se codea desde hace mucho tiempo. Por nosotros que no quede.

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