Crítica – PL GIRLS “Vamos a arder”

por

PLGénero: Rock’n’Roll

Sello: Discos Sirenas

7 / 10

En la más pura tradición underground, este cuarteto de chicas madrileñas editó el año pasado este segundo álbum, cambiando el inglés de su debut por el idioma de Cervantes para que el público pueda comprobar in situ que ellas no tienen pelos en la lengua y sí afiladas garras para fustigar al incauto que se deje atrapar…

“Sirenas” con guitarra en ristre, rebelde actitud punk y látigo malasañero. Y pienso yo, esta historia ya la hemos visto con anterioridad. Desde que las Runnaways hicieron su aparición a mediados de los setenta, aupadas (y moldeadas) por el afamado productor Kim Fowley, mucho ha llovido por estos pagos. Lo que más rabia da al oyente con cierta inquietud y exigencia es lo parecido que suenan todos los combos de chicas (también los del sexo opuesto) en la actualidad. Todo se ha vuelto previsible. Ahora muestran sus encantos nuestras protagonistas, un cuarteto de chavalas que por momentos recuerdan a B-Violet, otra formación femenina que hizo su aparición a finales de los años noventa, incluso se dan un cierto aire a los Dover de los primeros años, eso sí, sin tanta tontería y pose alternativa, cuando las hermanas Llanos buscaban al diablo que vino a mi, entre el parnaso de seis cuerdas de acero.

Los grupos de chicas están de moda y si no, pasen y vean. Ahí están The Ladies, Broken Lingerie, Estrogenuinas, The Gachises, Las Culebras o las veteranas Morgana, reinas del ruido, dando caña y removiendo los cimientos de un mundo básicamente masculino. Ahora es su turno, la igualdad llama a la puerta, mientras las listas electorales se convierten en cremallera, que sube y baja entre tanta corrupción a flor de piel. En la banda sonora de la desolación, las PL GIRLS aportan su granito de arena y nos traen a colación viejas resonancias de Billy Idol, The Cult o Johnny Thunders, entre otras influencias, con un rock seco y directo como la ginebra, al más puro estilo Joan Jett & The Blackhearts. Nada nuevo bajo el sol, vaya, en esto del rock’n’roll está todo inventado y muchas formaciones no hacen sino repetir viejos patrones de antaño a la espera de que vengan mejores días para esta bendita locura que tan enganchados nos tiene. Pero los tiempos de excesos, de sexo, drogas y guitarrazos, puestos hasta las cejas, pasaron a la historia y se llevaron a muchos ilustres por delante. “Odio a los mártires del rock” como cantan Def Con Dos. Entonces ya solo queda mostrar las “Calaveras” y los tatuajes en el “Espejo negro” en el que se ha convertido la escena rocanrolera actualmente. Echar la “Guija” y esperar a ver si algún despistado pica el anzuelo y cae en las redes de este “Infierno”. Negro averno el que nos espera. “Un juego de máscaras, pesadilla eterna”. Las lentejuelas brillan demasiado y el compás se hace previsible. Está ya todo escrito…

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