Crítica – JUANJO MELERO “Pies de Barrio”

por

Pies de BarrioGénero: Rock

Sello: Rock Estatal

9 / 10

El ex guitarrista de Cráneo, Marshall Monroe, Sangre Azul y SantaFe publica el segundo álbum en solitario de su fértil carrera artística, donde además de dejar su impronta en los combos anteriormente señalados ha acompañado a importantes artistas del pop español como Tam Tam Go, Marta Sánchez o Sergio Dalma (también a rockeros sin cuartel: Def Con Dos o La Cabra Mecánica, entre otros) o relevantes figuras internacionales como Albert Hammond, amen de publicar sendos elepés (de metal-fusión) con su proyecto paralelo, Universo Violento.

En este trabajo, Juanjo Melero deja claro que lo suyo es el ROCK con mayúsculas, sin aditivos ni colorantes, mostrando su faceta más urbana y contestataria. El título del álbum es suficientemente explícito de su contenido, un compendio sin par de indignadas canciones con mucha mordiente e ironía a manos llenas, que igual deleitarán de los fans de AC/DC que agradarán a los de Motorhead, Soundgarden o Extremoduro, por citar algunas influencias palmarias. Puñaladas sonoras del calibre de “Palabras y corazones”, “Rebelde resistencia”, “Entre la mortadela y el caviar” o “Pilas gastadas” muestran estas coordenadas, sin concesiones a la galería, dibujando acerados riffs y frases para la posteridad: “El rock’n’roll es una montaña rusa, hoy toca mortadela y mañana caviar, el rock’n’roll es un juego caprichoso que todo te lo quita y todo te lo da…”. Apuntando maneras y señalando a los próceres de un sistema corrupto que nos devora poco a poco: “Los tiburones comen palabras y corazones, dictan las reglas del juego, a golpe de dormidina nos convierten en bocata de sardinas”.

Por su lírica fresca y temática disolvente, este disco es una de las sorpresas más gratas y sabrosas de la temporada, un plástico que no se casa con nadie y reparte estopa a diestro y siniestro. Perfecta muestra de ello es la maravillosa “Si me dan a elegir”: ‘Desde pequeños venimos marcados, si nos toca nacer en uno u otro lado, ricos de cuna o proyectos de esclavo. Si me das a elegir entre el mero y el cordero, yo como Serrat tengo alma de marinero. Acostumbrado a clavarme tus espinas, me trago la raspa y ni me entero”. Como los ‘últimos rebeldes de la Resistencia’, Juanjo Melero se niega  a dar su brazo a torcer y hablando de las penosas condiciones que muchas veces nos toca sufrir en el incierto panorama laboral, añade con certera testarudez: ‘no voy a acaptar como respuesta un no, si siquiera aunque se empeñe la evidencia…’.

De vuelta al “Mundo real”, nuestro protagonista habla de cosas que nos afectan a todos y de la problemática de sobrevivir en un planeta tan hostil: ‘El mundo es de los lobos sedientos de sangre, mientras los corderos nos morimos de hambre. En el naufragio manda el dinero, que no cunda el pánico, los ricos primero…”. En resumen, diez canciones como diez soles que le alegran la vida a cualquiera: “Si fuera un astronauta sería Yuri Gagarin, pasaría media vida en la órbita de ti; si fuera una deidad sería Saturno, que en casa siempre fuimos de buen comer”. El ser humano ha creado un progreso ficticio, con pies de barro, que nos hace dependientes de tantísimos factores incontrolables. Si bien Juanjo Melero prefiere poner el énfasis en las cosas pequeñas, mostrando las huellas de sus negros “Pies de barrio”. ‘Disfruta de la fiesta que se acaba, disfruta del cariño, que no cuesta nada’. Chapeu.

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