Crítica – SAN TELMO “Mamífero”

por

san telmoGénero: Heavy Metal
Sello: Duque
/ 10

Jero Ramiro, toda una institución dentro del rock español, publica el tercer capítulo de su renovado proyecto, el quinteto Santelmo, un plástico que vuelve a las esencias del rock acorazado que ya mostró en discos afortunados y exitosos como “El Club de la Lucha” y “Tierra de lobos” de Saratoga, con una mirada muy especial hacia el ser humano, “Mamífero” cruel que está devastando el planeta…

Jero, conocido por su excelsa labor como guitarrista de Ramoncin, Ñu, Santa, Saratoga, se rodea en esta ocasión de un combo muy solvente encabezado por el vocalista Nacho Ruiz (Arwen, Perfect Smile) que dibuja unas tesituras muy parecidas a Leo Jiménez, sin tanto vicio por el falsete. Un trabajo con soldaduras muy firmes y anclado en ese heavy metal acorazado que tan bien dominan, con tintes épico-sociales y guiños progresivos,  un tanto apocalíptico en esta ocasión (se nota que la crisis aprieta y ahoga), mostrando el lado oscuro del ser humano, ese depredador del entorno, que no deja títere con cabeza.

Barón Rojo ya cantaban con rabiosa lucidez “Atacó el hombre blanco” en los añorados ochenta, y Santelmo actualizan el mensaje de “El retorno de Judas” y la venganza de Gaia, a través del cambio climático y un devastador paisaje de desigualdad y falta de derechos humanos que está por venir. “Serpientes y mentiras”. Y el oyente atento, aquel que sabe leer entre líneas, puede hallar un hermoso canto a la insurgencia en “Ángeles muertos”, una composición metafórica acerca de las olvidadas víctimas de la guerra civil y posterior posguerra de pan negro y muertos en las cunetas, años de hambre y represión. Impiedad. Hielo en el corazón: “Somos” lo peor: somos la ansiedad, somos la desdicha, somos la traición, somos la inquietud que llegó con la tormenta. Pero también capaces de obras hermosas que nos redimen de un horizonte sombrío. El combo al final se declara “Indignado” ante el devenir de los tiempos, respirando la atmósfera que flota en el ambiente, el aroma pestilente de la corrupción, de un sistema cada vez más putrefacto, y se deja entrever entre los surcos del álbum el perfume ciudadano del 15-M, pateando las calles con rabia entre los dientes. Bienvenidos al Club de la Lucha.

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