Nueva gira europea de HELP ME DEVIL

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helpmeAnuncian nuevas fechas en Vigo, Madrid, Huesca y Sabiñánigo y 5 conciertos en Bélgica y Holanda.

Por lo visto hubo un político corrupto allá por los años 20 en el Lower East Side de Manhattan. Se llamaba “Fish Hooks” McCarty, y parece que todas las mañanas se detenía ante la Iglesia de St. James, en Oliver Street, para rezar la misma oración. “Señor, dame salud y fuerzas. Nosotros robaremos el resto”.helpmegira
Nos cuentan su peripecia Help Me Devil. Y son este tipo de historias, su color y su tono, todas las reminiscencias que nos traen a la memoria desde el desván más desvencijado de la historia americana, las que mejores pistas nos dan para acometer la escucha de su segundo Lp. Un trabajo, por cierto, que tenía mucho de reto, una vez que su debut recopilara un montón de alabanzas por su notable nivel y, además, por lo que supuso de sorpresa la vuelta a la acción de Juan Carlos Parlange, en un registro tan diferente y después de un montón de años dedicado a otros menesteres tras el finiquito de los punk-rockers Bonzos.
Personalmente estaba convencido de que una vez acometida esta nueva aventura musical, poco espacio iba a haber para lo gratuito y lo innecesario. Evidentemente, esta banda tiene muy claro lo que quiere, cómo debe sonar y a quién debe recurrir para conseguirlo. Acertaron en su primer envite, y en este segundo más. Lokanta Hell va entrando en calor progresivamente. Diría que definitivamente se viene arriba, y logra sus mejores momentos a partir de su parte central. “Pouring water on a drowning man”, estupendo tema que obliga a repasar una vez más Nebraska. “Bought and sold and done for” y cómo recuerda a Moe y al solitario Cowboy Bill. El traqueteo de “Behind the 8 ball”, una muestra más de cómo el Rock and roll es vehículo ideal para transmitir las vivencias que saben ser contadas. Muy buenos temas, muy sólidos. Como la historia del tipo ese “Fish Hooks”, del que hablábamos arriba, o el final, impecable, que suponen los tres pequeños capítulos de “I served my time in hell”.
En Lokanta Hell hay algo, poquito, de rockabilly, y mucho Rock and roll. Fiero, muy clásico pero nada viejo, con mucho dentro que obliga a mirar atrás pero que sirve tanto o más como posible guía para afrontar el futuro, refugio ante toda esa parafernalia musical que a veces nos distrae. El dichoso concepto, eso es lo que les hace fuertes.
Lokanta Hell se grabó el pasado junio en New York, con la ayuda de Matt Verta-Ray (Heavy Trash, Speedball Baby). Repiten colaborando el propio Matt y el teclado de Mickey Finn –con mayor protagonismo esta vez-, e incorporan al equipo otro imprescindible -lo será- como Daddy Long Legs, un ciclón en todas sus intervenciones con la harmónica, y bordando a la voz principal el cover –único- del “She’s Mine” de Hasil Adkins. Hay algunas otras cosas nuevas. Coros, algún tema de aire más pop. Pequeñeces. Es el tuétano de su proyecto lo que merece la pena.
Eduardo Ranedo (Ruta 66 magazine / Radio Euskadi)

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