Sobre la filtración de los datos de venta de discos de Promusicae

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La lista de ventas de discos en España en la semana entre el 5 y el 12 de este mes de diciembre se ha filtrado, revelando no sólo cifras lamentables, sino también un presunto falseo de datos de Promusicae, la agencia encargada del recuento, y las grandes discográficas.

Promusicae contabiliza las ventas y difunde cada semana estas listas en las que figuran los discos más vendidos, pero hace unos años (desde que las ventas son ridículas, vaya) eliminaron la columna donde figura la cifra total de ventas. Ahora sólo podemos saber quiénes venden más, pero no cuánto.

El caso es que Promusicae difunde a sus socios el documento que muestra esa última columna con los datos de ventas, siempre recordando que su uso es “totalmente confidencial y estrictamente interno”. Pero la web lareputada.com ha conseguido este documento, y las cifras que arroja son mucho menores de lo que nos quieren hacer creer. Lo grave, sin embargo, no es que las ventas sean peores de lo que cabría imaginar, no. Lo grave es que se intente ocultar esa realidad. ¿A qué intereses responde eso? Veamos.

La clave del asunto, y el porqué del ridículo tan espantoso de Promusicae con esta filtración, está en las certificaciones de ventas de discos. Tal como refleja lareputada.com, Antonio Orozco apenas llevaba vendidas 16.000 copias, cuando se le entregó el Disco de Platino que certifica la venta de 40.000. Con el Disco de Oro lo mismo: se otorga al vender 20.000 copias, pero se les dio a Lady Gaga con 12.000, y a Abraham Mateo con 8.700.

En casos como el de Antonio Orozco, la cosa tiene sorna. Si el día 15 de diciembre había vendido 16.738 copias de su ultimo disco “Dos Orillas”, ¿por qué los periodistas recibimos un mail diciendo que ya era Disco de Oro el día de su publicación, el 3 de diciembre? Y recuerden, fue el 20 de diciembre cuando se dijo que el album ya era Disco de Platino (40.000 copias). ¿Podemos creer que en sólo cinco días pasó de Oro a Platino? No way, amigos. A una mentira, lo normal es que le siga otra.

Lo más inquietante del asunto es que esto no es la primera vez que pasa. En abril de 2011 hubo otra filtración que arrojó datos tan malos como estos (o más, ya que en Navidad siempre se vende mejor), y Promusicae dijo que el documento era “tristemente cierto”, acusando a uno de sus socios de ser el responsable de la filtración.

¿Por qué engañar? ¿Para dar la impresión de que la industria conserva algo de su fuerza de antaño? ¿Para no dar una imagen lastimosa, que quizá podría debilitar su poder de negociación en las políticas fiscales para la cultura?

Quizá Promusicae recibió presiones de alguna discográfica que “necesitaba” más Discos de Oro, y cuando las demás se enteraron, dijeron aquello de “yo no soy tonto” y se abrió la veda. Total, los datos quedan entre amigos…

Podemos lanzar mil y un hipótesis, pero a mí me viene una a la cabeza que es realmente dolorosa de admitir. El público, en este país y en cualquiera, funciona como un rebaño. Las grandes discográficas no es que piensen eso, es que lo saben, y si han creado esta tendencia o sólo la alimentan, es como lo del huevo y la gallina. La gran mayoría de los compradores casuales de música no hace más que seguir la corriente, comprar lo que está de moda, lo que le gusta a todo el mundo, lo que “triunfa”. Si fulano es Disco de Oro será por algo, oye. Me lo compro yo también, no vaya a quedarme sin lo mejorcito de la temporada.

De ahí que no haya mejor estrategia para vender, que decir que vendes mucho. Un pegatina en un cedé con la frase “ya es Disco de Oro” es una invitación a la compra. Lo ha sido siempre (recuerden cómo Brian Epstein adquiría por cientos o incluso mlles los primeros vinilos de sus Fab Four sólo para dar impresión de que la cosa iba bien), pero lo que nunca fue como ahora es el asunto de los datos falseados. Promusicae y discográficas parecen estar conchabados en un patético juego de mentiras, y no dejará de “parecerlo” hasta que den una explicación. Porque además, es imposible que sólo mienta una de las dos partes sin la complicidad de la otra.

Hemos intentado hablar con un responsable de Promusicae. Y claro, “estas fechas tan malas” son la excusa perfecta para dar largas. Lo más que hemos conseguido es que prometan contestarnos a cuatro preguntas por correo electrónico. O sea, sin posibilidad de réplica. Outlook en lugar de pantalla de plasma.

Mientras esperamos a esa explicación (que me temo implicará alguna treta acerca del streaming, o sobre las ventas “potenciales” según lo colocado en tienda), lo divertido es que podemos jugar a ver qué discográfica nos ha metido las trolas más gordas. No hay más que comparar los datos de la lista con los anuncios de certificaciones entregados hasta dicha fecha. Pero ese trabajo se lo dejo a otro.

Ahora me marcho a comprar un disco.

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