BIFFY CLYRO, el camino de la radiofórmula (crónica del concierto en La Riviera 10 dic.)

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Llama la atención ver cómo entre su público se encuentran fácilmente tanto quinceañeras hormonadas como rockeros talluditos; pero así es, amigos. Biffy Clyro comenzaron sus andaduras allá por el 2000 cosechando un rock crudo, directo, lleno de riffs punzantes, agresividad y jugueteos rítmicos varios. Casi suponiendo una evolución metanfetaminada del grunge noventero de Nirvana. El tiempo, como sucede en muchas bandas, ha relativizado y depurado la fórmula dando lugar a un estilo cada vez más melódico y sobrio, atento a las voces, más accesible y con muchas menos “rarezas” de esas que para muchos eran una pieza clave del sonido del grupo en sus inicios. En definitiva, y por mucho que nos queramos engañar: más cerca de la radiofórmula.

Tal vez esa misma evolución explique la masa tan heterogénea que ocupó anoche La Riviera para disfrutar de su directo. Tras colocarnos una setentera “We are Family” de Sister Sledge que aunque graciosa, poco pintaba en el set, el trío hizo su aparición, torso desnudo incluído, como ya es habitual. (Que aunque haga un frío que te cagas, ellos son de Escocia y están hechos de otra pasta.)

Acompañados por Mike Vennart como músico de apoyo a la guitarra, como acostumbran ya desde hace unos años, abrieron con “Different People” y escupieron energía en cantidades industriales. Sin duda, por mucho que sus discos se vayan “amariconando”, el directo sigue siendo el buque insignia de Simon Neil y los suyos, y su esencia no ha cambiado un ápice. La locura se siguió desatando con “That Golden Rule” y “Who’s got a Match”. Una magnífica “Sounds Like Balloons” confirmó lo que ya nos empezábamos a oler con el primer tema, muchas canciones del nuevo disco son mucho más fáciles de digerir en vivo, impregnadas de la crudeza y rabia que cada vez se reflejan menos en el estudio.

Aun así, “Spanish Radio”, “The Rain” o “Woo Woo”, y algunas más lentas no llegaron a funcionar, quedando bastante patente que “Puzzle” y especialmente “Only Revolutions”, sus dos discos anteriores funcionaron mejor que este último doble trabajo, del que tal vez deberían haber hecho algo más de criba en los temas. A lo largo del repertorio, pocas concesiones a su pasado dieron los escoceses tocando tan sólo “57” y “Glitter & Trauma”, siendo el resto temas de Puzzle (el álbum que marcó el ascenso mediático y el cambio) en adelante. Un acertadísimo cierre de la mano de “Mountains” (tema que los más leales recordamos que ya antes de grabarse en estudio sonó en Madrid en el maravilloso Electric Weekend del 2008), marcó el final del concierto.

Del pésimo sonido de la Riviera anoche no se salvaron ni siquiera los momentos de Simon en solitario con su acústica, que sonó chillona y sin cuerpo. Una lástima, ya que la energía y las ganas de la banda fueron envidiables, así como las miles de concesiones al público, que les valió para metérselo entero en el bolsillo sin contemplaciones; ya fuese mediante los constantes agradecimientos por parte de toda la banda (castellano chapurreado incluido) o los flirteos con la bandera española. Si algo quedó claro anoche, fue que Biffy Clyro están en uno de los mejores momentos de su carrera; y que aman y disfrutan profundamente lo que hacen.

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