Crítica – THEE OH SEES “Floating Coffin”

por

thee-oh-sees-floating-coffinGénero: Acid GaragePunk

Sello: Castle Face

9,5/10

“Carrion Crawler / The Dream” fue su mejor disco de trallazos acid-garaje-punk. “Floating Coffin” es su mejor disco, a secas.

Porque si “Castlemania” fue el álbum más bonito, pintoresco y entrañable de los de San Francisco, el citado “Carrion Crawler / The Dream” el más killer y adrenalínico y “Putrifiers II” el más experimental (al menos de su última etapa), “Floating Coffin” es el más completo. No se entrega totalmente a una atmósfera, sino que, como si el cuarteto hubiera alcanzado aquí su punto de cocción idóneo, despide colores y olores extremadamente diferentes pero mejor compactados que nunca.

Abren con una “I come from the mountain” casi power-pop atravesada por esos puentes-cuchillos de la guitarra de John Dwyer, que es pegadiza como ella sola (incluso se marcan un teclado al final que casi casi recuerda a los Black Keys… ¡uy!), y ya en el segundo corte (“Toe Cutter / Thomb Buster”) te dejan de piedra, nunca mejor dicho, con ese riff que hace pensar inmediatamente en la palabra stoner-garaje. La canción va, sin embargo, mucho más allá de eso, sumergiéndose en una psicodelia al estilo loud-quiet-loud absolutamente demoledora. Inspiradísima. La respiración se entrecorta con el tema que da título al album, en el que exhiben su lado más horror-garaje con una guitarrada digna de los blackers Emperor, y con la deliciosa y melódica “No Spell” protagonizada por la envidiable y evocadora voz de Brigid Dawson y por un aplastante estribillo instrumental.

El desparrame más punk mantiene el tipo sin ningún problema en este maremagnum de matices, con la hooliganera “Strawberry 1 + 2” -curiosamente, muy reflexiva en su último tramo- y con “Maze Fancier”, cuya línea de bajo absolutamente funky dirige un garaje de pandereta mortífero con un extraordinario talento para la melodía de guitarras dobladas, un gran nuevo cañonazo para sus directos.

Hasta aquí, cada pieza es espléndida. Pero Thee Oh Sees tienen más que dar en este fabuloso “Floating Coffin”. El viaje espacial súper-heavy de “Night Crawler”, los brillantísimos e innovadores hallazgos de tempo que ofrece “Sweets Helicopter”, la brutal y frenética “Tunnel Time” (que podría haber encajado perfectamente en “Carrion Crawler / The Dream”), en la que por cierto continúan las labores de recuperación de la flauta, esas que, después de mucho tiempo sin usar en sus canciones, comenzaron en “Putrifiers II”. Y… el cierre. Qué cierre amigos. “Minotaur” es la balada perfecta que Thee Oh Sees llevan años buscando, en ella Dwyer alcanza su cumbre como narrador y, mira que es lenta, pero debe ser jodidamente irresistible en directo. Lástima que sea complicado reproducir los hipnóticos compases de la sección de cuerda que incluyen con increíble acierto, aunque quién sabe, quizá un sample quede perfecto. Ojalá podamos comprobarlo pronto.

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