El extraño caso de ERIC BURDON (crónica del concierto en Madrid, 6 mayo)

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Eric Burdon en el Lara, foto de Fran Llorente Él fue uno de los grandes caballeros entre los cantores de los 60, un señor. Más que sobrio, serio, honorable. Pero con los años Burdon ha ganado en lozanía escénica, y se le ve más suelto, más gamberro que cuando tenía veintipico. Se diría que nació mayor y ahora se está convirtiendo en un pequeño zagal del escenario. Ha crecido al revés. Eso sí, cinco décadas después de arrasar con los Animals sigue siendo un vocalista portentoso y está muy bien apoyado por una banda en la que militan socios de su última etapa, como el gran Red Young al Hammond.

Anoche pisó las tablas del Teatro Lara cantando precisamente “When I was young”, con ese verso que dice “Aprendí mucho cuando era joven”. Eric Burdon, foto de Fran LlorenteFíjense que por aquella época nunca se sumergió en el idealismo hippie, y ayer lucía camiseta con el himno de la paz y entonaba cánticos politicos como “Water”, en el que reflexiona sobre el problema del agua, que según le explicó Gorbachov, será determinante en el futuro. De aquel surrealista encuentro surgió la temática de “’Til your river runs dry”, el nuevo disco que Burdon presentó ante entregados fans bien regados con la cerveza del patrocinador del concierto, Estrella Galicia.

El gran hit de su etapa post-Animal con la banda War, “Spill the wine”, le dio alas para ponerse a torear con su chaqueta, pero fue en el magnífico blues “Black Dog” que grabó el año pasado con los Greenhornes donde la rugiente negritud de su voz se manifestó al fin. Entonces se calzó sus gafas de sol para entrar en “psicodelia” con “It’s my life”, pero tuvo que volver el blues de “Before you accuse me” para que se rompeira la voz poniendo los pelos de punta al respetable.

Las emociones saltaron con “Dont let me be misunderstood” en una clave reggae que no le hace ningún favor a la canción, y tras otro ataque bluesero cruzado por “Baby please don’t go” llegó el esperado “House of the rising sun” que, en realidad, fue de lo menos penetrante de la velada. Otra extrañeza de Burdon. Finiquitó una hora y veinte con ”27 forever” –lo más sereno de la noche, ¿coincidencia?- y “I’m crying”, dejando un listón bastante alto para los compañeros de profesión que también tienen 72 primaveras. Justo el número anterior, pero al revés.Burdon y su banda, foto de Fran Llorente

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