NICK LOWE: “Cuando yo era joven, que alguien mayor de 30 tocara rock era espeluznante”

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nick-lowe-tour-2013Entrevista publicada en Ruta 66

La de Nick Lowe es una música que muchos hemos ignorado siendo chavales. Pero de pronto surge cierto interés, terminas viéndole en algún bolo, te acercas a sus clásicos básicos, y un buen día te dices, venga, me voy a poner con Lowe, pero en serio. Llega el flechazo matador, y cuando pasa el tiempo sin escucharla, sorpresivamente te ves echándola de menos.

Empiezas a engancharte y de repente te das cuenta de que sin ella la vida sería un pelín peor. Te has convertido en un muermo. Que no que es broma… te has hecho mayor, no pasa nada. “A muchos seguidores de mi música les ha ocurrido eso, es cierto”, nos comenta entre risas el autor nick lowede “Jesus of Cool”. “Pero ahora veo más jóvenes que nunca en mis conciertos. Eso que siempre se ha dicho de que la gente joven prefiere la superficialidad, puede que haya cambiado desde que se han diversificado las fuentes de información y abastecimiento de música”.

Su espléndido último trabajo, “The Old Magic”, uno de los grandes discos de 2011, es una obra “puro universo Lowe”. Canciones tan llenas de sabiduría y belleza no abundan. Charlamos con este tipo simpatiquísimo intentando huir del lugar común de la madurez en el pop, pero él no parece dispuesto. No quiere evitar hablar de algo que considera un logro personal.

Vuelves a España, esta vez solo con tu guitarra. ¿Has estado ensayando mucho con el repertorio, o a estas alturas no te hace falta?

Es una pregunta interesante, sí… Me paso la vida sobre el escenario, y cuando descanso necesito desconectar, olvidarme de todo, y dejo de tocar. Entonces llega la perspectiva de una nueva gira y crees que estás preparado, que no te va a hacer falta ensayar porque llevas muchos años en esto y conoces tus canciones de memoria, pero en cuanto terminas tus vacaciones y coges la guitarra, sientes que te falta algo. Estar de gira te crea una rutina que afecta a tu forma de tocar, y ese “feeling” sí que se pierde y hay que recuperarlo. Ya no hago sesiones intensas de ensayo, pero sí hago algo para recuperar el “groove”: para que no me resulte aburrido, mi forma de hacerlo es introducir en el repertorio un par de temas que hace mucho tiempo que no toco, y practicar mucho con ellas. Eso lo hace refrescante, especialmente cuando vas a estar solo en el escenario y sabes que no vas a poder contar con otros elementos de sorpresa.

Esa soledad escénica, ¿hace más fácil o más difícil la elaboración de un show dinámico?

Esa es otra buena pregunta. Es muy diferente cuando tocas con una banda, incluso con la mía, que toca de un modo muy calmado. Esa calma hace que toquemos de una forma muy rítmica. Cuando una banda toca a gran volumen puede que esté marcando bien los tiempos, pero no llega a ser tan rítmico. A mí me gusta mucho buscar la perfección dentro del ritmo que late en cada canción, y eso puede hacerse con gran comodidad tocando solo. Lo único malo es que la gira se hace más pesada, porque los viajes son aburridísimos sin compañeros sin los que poder charlar o tomar un trago (risas).

Vienes a presentar “The Old Magic”, un disco que apareció en todas las listas de lo mejor de 2011. ¿Cómo sienta un éxito semejante en este momento de tu carrera?

Ha sido una gran satisfacción. Eres muy amable calificándolo de “éxito”, esa palabra me suena a Justin Bieber y cosas así. Para mí ha sido un éxito porque he podido hacer algo de dinero gracias a él, y es que muchos de mis discos no me han dado ni un solo dólar hasta el día de hoy. Es genial que a mis sesenta y tantos todavía pueda hacer uno que se venda, y que además reciba buenas críticas. Sin duda, gracias a ellas se habrá nick lowe, rockpileacercado más gente a las tiendas a comprarlo esta vez.

Dentro de poco hará dos años de su publicación, ¿tienes nuevo material para editar pronto?

Sí. Pero cuando te haces mayor te vuelves un poco vago ¿sabes? Da más pereza componer y sentarse a elegir qué canciones son buenas o malas, cuáles van mejor juntas en un disco, cuáles encajan más con el momento actual, etc… En el fondo, al final siempre me dejo llevar por lo que me emociona a mí, ese es el truco, en mi opinión. Pero hay que tener en cuenta muchas más cosas, muchísimas cosas… y eso da pereza.

Y lo que te emociona, ¿ha cambiado con los años?

Por supuesto. Ahora, cuando siento una mayor emoción con una canción que acabo de componer, es cuando al oírla me parece que no es mía. Como si fuera de otro artista. Ahí es cuando siento una mayor excitación, y cuando creo que puede resultar interesante para el público. Lo malo es que cuanto mayor te haces, más difícil resulta sorprenderse a uno mismo de esa manera. Como te decía, tengo nuevo material y pronto empezaré a trabajar en él. En mis conciertos estoy tocando una de las nuevas canciones, justo para cerrar el set, y a la gente le está encantando. ¡Pensaba que muchos se empezarían a levantar de sus asientos y se marcharían, pero ocurre todo lo contrario! Como todavía no la he grabado, puedo jugar con las reacciones del público, extraer conclusiones y hacer variaciones antes de llevarla al estudio.

Respecto a lo que comentas de que en el fondo, terminas grabando sólo lo que te emociona a ti… Tu carrera tiene diferentes etapas, y todas ellas han sido muy coherentes con tu momento de madurez personal. Eso es algo que no todos consiguen en el mundo del pop. De hecho la mayoría de artistas ni siquiera lo buscan. ¿Cuál es el secreto para poder obrar así? ¿Mantenerse alejado de los caprichos de la industria?

¡Mmm…! Cuando empecé, tuve una experiencia que me hizo decidir trabajar de una manera concreta en el mundo de la música. Se me sobredimensionó y no salió bien. Así que decidí convertirme en un outsider, para no estar nunca entrelazado al cien por cien con la industria. De joven conseguí ciertos éxitos, grandes éxitos, pero me aseguré de alejarme de ellos, bajar la cabeza y seguir caminando, ya sabes. Me puse como meta trabajar sin ser llegar a ser demasiado famoso, pero lo suficientemente conocido como para poder salir al escenario, decir hola al público y que sepan quién soy. Y después, que no se olviden fácilmente de ti (risas). Al final he conseguido trazar una carrera muy larga, haciendo siempre lo que he querido hacer, jamás lo que me dijeran que hiciera.

A eso me refería exactamente…

Hay muchísimos músicos que claudican muy a gusto, pero otros sí que sufren por ello. Les llega alguien de su discográfica y les dice: “Oye, no estamos convencidos de la dirección que estás tomando. Escucha estos grupos actuales que están teniendo mucho éxito, mira a ver si puedes hacer algo parecido. Venderemos mucho más”. Es espantoso. De todas formas, te hablo de mi experiencia. El negocio está tan enrarecido ahora que no sé cómo funcionarán esas “recomendaciones”, que en el fondo son un ultimatum. De esos ultimatum surgen los clichés, que no sólo se aplican a la música; también al cine a la televisión, etc… Cualquier “entertainer” corre el riesgo de convertirse en un cliché si obedece estas directrices. Esto me lo explicó Johnny Cash (Lowe estuvo casado con su hijastra Carlene Carter). Yo una vez se lo pregunté: “John, ¿cómo has conseguido mantenerte fiel a tu estilo tanto tiempo, sin convertirte en un cliché?” “Sólo he sido yo mismo”, me contestó (imita su voz grave). Esas revelaciones tan simples son las que funcionan para la vida. En aquel momento me dije: “Y eso, ¿qué demonios significa?” (risas). Me llevó un tiempo entenderlo. Creía que cuando la gente iba a ver a un artista quería ver a alguien fabuloso, a una leyenda. Pero sólo quieren ver a la persona que hay detrás. Eso les interesa aún más. De esas y otras muchas cosas te das cuenta cuando creces. Parece una obviedad, pero es algo que hay que tener muy claro para poder cambiar de idea, adaptarte, sin que tu orgullo quede herido. Cuando eres joven no quieres ser sólo tú, quieres ser alguien más, alguien muy cool. Yo entendí lo que era la naturalidad cuando me fui haciendo mayor, que es cuando te empieza a importar un pimiento la imagen que tenga de ti la gente. Por eso mis últimos discos han sido los mejor recibidos de toda mi carrera. La gente cree más en ti cuando te muestras tal y como eres, y cosas de la vida, me llevó casi cincuenta años enterarme de eso.Nick Lowe en España

Entonces, ¿qué sientes cuando ves tanto interés en tu antigua banda Rockpile, 25 años después?

Creo que hay dos tipos de interés. Uno es el de la gente joven que descubre Rockpile, y eso es genial, es un honor que un joven te tenga en cuenta para incluirte en su aprendizaje histórico-musical. Por otro lado están los viejos fans de Rockpile, que añoran al Nick Lowe de entonces. Esos son los que tratan de revivir su juventud constantemente a través de mí. Eso no me gusta tanto. Rockpile nunca se reunirá porque hay miembros del grupo que no pueden seguir tocando. Tengo que tener cuidado con lo que digo al respecto de este tema… Mira, si tuviera que poner comida sobre la mesa, si me estuviera muriendo de hambre, reuniría a la banda. Pero lo último que haría como artista sería repetir lo que hacía cuando era un chaval. Sería un espectáculo lamentable. Pero bueno mira, los Stones están bien, siguen siendo fantásticos. Aunque claro, son cuatro tíos con otros veinte músicos detrás, así que… Pero sí, siguen siendo estupendos. Pero hay otras bandas que se reúnen, y cuando las ves tocar, dices “oh, Dios mío… ¿por qué?” (risas).

Los ochenta fueron quizá la etapa menos buena para ti. ¿Quizá es porque fue una época especialmente reacia a aceptar la madurez en el pop?

Cuando era joven, en los sesenta, la opinión es que era absolutamente inconcebible que un artista hiciera música pop cuando pasara de los treinta. Era imposible imaginarlo, era incluso un poco escalofriante… un tipo viejo, subido ahí arriba pretendiendo tocar rock’n’roll, ¡buagh!… ¡Se suponía que el rock no duraría más de cincuenta años! Ahora siguen vivos artistas como Jerry Lee Lewis o B. B. King, que son muy grandes, pero no hacen grandes cosas. No sales corriendo a por sus últimos discos. Y por otro lado hay gente como Bob Dylan, Paul Simon, Tom Waits o Leonard Cohen publicando grandísimos álbumes que todo el mundo quiere tener. Así que todo es posible. Pero ha llevado su tiempo que todos entendiéramos eso. Por eso no culpo a los que en los 80 rechazaban que intentase seguir en el pop a través de la madurez. Parece que ahora sí hay gente que lo entiende.

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