EGON SODA “El Hambre, el enfado y la respuesta”

por

Género: Folk, Rock, Pop

Sello: Naïve

8/10

Cuatro años después de su celebrado debut, Ricky Falkner, Ferrán Pontón, Xavier Molero y Pablo Garrido volvieron a reunirse (sumándose el teclista Charlie Bautista). Pero no para grabar un disco, sólo para tocar juntos. Eso ha hecho de este trabajo, subtitulado “El difícil segundo disco de Egon Soda”, una obra tan claramente basada en la libertad y la amistad, que da como resultado una química lo más parecida a la de The Band que se haya oído en la escena nacional.

Expliquémonos: los miembros de Egon Soda, viejos amigos del colegio, quedaron el verano de 2011 para grabar unos temas escritos por Pontón sin saber si alguna discográfica los editaría en un álbum. Sin ninguna atadura, dieron total rienda suelta a su creatividad en veinte canciones hoy publicadas en un disco doble en el que no sobra nada.

En cuestión de minutos destaca todo: los breaks y reentradas de batería, la melodía vocal, los arreglos de cuerda. Y las letras. Qué letras. En el punto exacto entre el lenguaje directo y críptico, versos como “el suspiro es tu himno nacional”, o “Y en las viejas revistas de un futuro que no nos querrá, el ocaso de la resistencia será nuestro titular” se clavan con perfecto equilibrio entre lo literario y lo social. Todo está bien medido en este segundo disco. La duración de los coros, la intensidad de la percusión, el volumen de la voz, las notas de piano aquí y allá… Definitivamente es un plástico que ha nacido con estrella. Aún no lo hemos probado en la carretera, pero “El Hambre, el enfado y la respuesta” promete ser uno de esos discos que convierten los viajes en torbellinos de sensaciones.

Cada canción tiene algún inspiradísimo fragmento que te recuerda a alguien, pero nunca sabes exactamente a quién. “Giuleta 2000”, por ejemplo, parte del country pero sus guitarras cruzan de los Love del “Forever Changes”  a los del “Four Sail” –disco injustísimamente denostado, por cierto-. En otros momentos llegan flashes de los Byrds, de Allman Brothers, o incluso del mejor rock argentino. La voz de Ricky Falkner es preciosa a la vez que arrastrada, se diría que hastiada del mundo que nos rodea, y sus modulaciones, aunque son tan particulares que quizá uniformicen demasiado y oculten algunos colores que subyacen, son realmente inspiradas. Rockistas de libro, olvídense de prejuicios con el indie y escuchen el difícil segundo disco de Egon Soda atentamente. Verán qué gusto da dejarse caer en sus redes.

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