ARIZONA BABY, a sólo un peldaño de lo apoteósico (crónica de su concierto en Joy Eslava, 1 de febrero)

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Hace tiempo que Arizona Baby se convirtió en una de las bandas más queridas de la escena nacional, pero ni siquiera eso da garantía de sold out en los tiempos que corren. Con la pista a reventar pero las plantas superiores algo desangeladas, la sala Joy Eslava recibió a los barbudísimos vallisoletanos para que presentaran su última entrega, el EP “The Truth, the Whole Truth and Nothing but the Truth”. Y lo hicieron como siempre, creyéndoselo a tope, transmitiendo y ejecutando a la perfección.

Les habían teloneado con exquisitez los portugueses A Jigsaw, con los que, lástima, no pudieron hacer el show conjunto que habían pensado (¿quizá fuera acompañarles en la versión de “Shiralee” que hicieron?). “Han tenido un problema con la furgo y han llegado tan tarde que no hemos podido prepararlo bien, así que ya lo haremos otro día”, explicaba Javier Vielba, un tipo que cada vez es mejor frontman, en todos los sentidos.

Tras “Ouch!” y “Muddy River”, el primer tema que sonó del mencionado EP fue “The end of the line”, que Vielba presentó diciendo: “Será por lo jodido que está todo, ¡pero queremos la verdad!”. Chocaba ver en las proyecciones a los líderes de mayo del 68, esos que ahora pintan la mona como eurodiputados o empresarios de alto nivel, pero se entendió el mensaje audiovisual de Arizona Baby: más vale salir a la calle que quedarse en el sofá (quizá haya más lecturas: más vale dar un concierto patrocinado por Coca Cola, que no darlo).

Una preciosa “Misty Morning Sun” –la afinación de las guitarras siempre me ha recordado un poco a “Ten Years Gone”- dio paso a “Getaway”, un viejo tema que rescataron para la ocasión, como explicó Vielba en impagable discurso: “Hace tiempo que la aparcamos, porque siempre que la íbamos a tocar alguien decía, “¡bah!, mejor no”, y un ¡bah! es sagrado amigos”.

Con una “Rock’n’roll Mesiah” celebradísima por el público y la versión de A Jigsaw (para devolver el “Shiralee”) “My name is drake”, se enfiló el cierre apoteósico: trocito de “The End”, “Shiralee” y “The Truth” finiquitaron un bolo que dejó buen sabor de boca, pero que quizá hubiera subido algún peldaño más con un llenazo como dios manda.

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