BARRICADA rejuvenecen sin El Drogas (crónica de su concierto en Joy Eslava, 21 dic.)

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Con la sala prácticamente abarrotada y al calor de su entregado publico, Alfredo Hernández ‘Boni’, Alfredo Piedrafita y compañía se zamparon el escenario a mordiscos, regalando 30 trallazos de puro rock’n’roll, disfrutando de paso de una segunda juventud encomiable, como verdaderos pimpollos con canas del rock insolente y disipado.

La mítica banda de Chantrea cumple treinta años al pie del cañón, periodo en el que han alumbrado veinte gloriosos álbumes y se han convertido, por derecho propio, en uno de los estandartes del rock urbano y el metal contestatario (con cierto toque punk) más laureados a nivel estatal.

Este año cerraron una etapa, con la salida del grupo de su carismático bajista y cantante Enrique Villareal (dedicado en cuerpo y alma a sus proyectos personales Txarrena y El Drogas) editando “Flechas cardinales”, un elepé controvertido por la inmediatez y un sonido menos crudo de lo que acostumbra un cuarteto caníbal que se come las tablas a bocados.

Gente inquieta que gusta de versionear sus propias composiciones, como el ínclito Bob Dylan. Sensación extraña al escuchar puñaladas como “Noche de rock’n’roll”, “Pídemelo otra vez” o “Mañana será igual” en otra tonalidad y con otros arreglos; si bien el mensaje permanece, la rabia que le ponía El Drogas en su interpretación se disipa un poco.

Cabe destacar la soltura del nuevo bajista Ander Izeta” que imprime otro ritmo. De cualquier forma, todo fue marcha sin cesar desde los primeros compases. Desde la tonada inicial, “Pasión por el ruido”, a la postrera “Flechas cardinales”, hubo agitación y la necesaria complicidad del respetable, respirándose una atmósfera de sudor y ajetreo dentro de la sala. En el primer tramo, “Punto de mira”, “Objetivo a rendir”, “Písale”, “Contra la pared” llenaron el depósito de gasolina (de la emoción subida de tono) para el resto del viaje. Nos dio mucha alegría escuchar “Callejón sin salida”, una de sus perlas más emblemáticas y que les cuesta realizarla en directo, de hecho no la tienen registrada en ninguno de sus cinco álbumes en directo hasta la fecha.

Intercalando clásicos de la talla de “Todos mirando”, “Juegos ocultos”, “El trompo”… con disparos de su último trabajo: “Como el invierno”, “Rugir y morder”, “En lo más pequeño”, “Aguardiente” (enunciados explícitos que definen muy bien el licor que traen entre manos) transcurrió el show  “A toda velocidad”, hasta llegar al tramo final donde la euforia se desató (con ‘pogos’ animados entre la baska) gracias a “Okupa”, “Rojo”, “Animal caliente”, “En blanco y negro”, balas de suficiente calibre como para encender al más pintado. Los bises: “Aun queda un sitio”, “Esta noche no es para andar por esas calles”… pusieron un excelente colofón a un recital “Sin tregua”. Dos horas y cuarto de pura felicidad donde el cuarteto se despachó a gusto. Barricada prenden de rock’n’roll insobornable por donde quieran que pasan. “Pasión por el ruido” en una banda renovada, algo así como unos Dikers ‘viejunos’ con muchos kilómetros e historias que contar a sus espaldas.

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