La alineación de LOS PLANETAS y el fin del mundo Primaveral

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Los Planetas fueron la gran atracción de la segunda jornada del festival Primavera Club, que se despidió de la capital por las fuertes restricciones del Ayuntamiento de Madrid.

La gran cita indie del año (a nivel de salas), con la banda indie por excelencia. Una velada de las que se recuerdan. Así de bien pintaba el reencuentro de Los Planetas con su hinchada madrileña, en la clausura del festival Primavera Club. Y así de bien salió, pero por las ganas de revancha más que otra cosa. Después de una sufrida edición por las reducciones de aforo, los exhaustivos controles y las largas colas, los asistentes sólo deseaban tomar lo que era suyo: un concierto con Jota y los suyos por todo lo alto. La comunión se obró gracias a la llamada “alineación de los Planetas”, con la que el grupo granadino, inspirándose en la llegada de la fecha maya para el “gran cambio”, el próximo 21 de diciembre, ha creado esta pequeña broma sobre el fin del mundo que los ha devuelto a los escenarios. No gustaron, eso sí, de bromear sobre el posible adiós del Primavera a la capital.

Centrados en lo suyo, es decir, en dar el clásico concierto de Los Planetas, con las ya entrañables divagaciones cantarinas de Jota, el batería Eric marcando el pulso con decisión y las guitarras abriendo túneles en el espacio-tiempo, fueron capaces de hacer que todo el repertorio fuera celebrado desde la audiencia con fervor, desde el inicio flamenco con el disco “Una ópera egipcia” hasta el éxtasis con hits como “Toxicosmos” y, por supuesto, “Santos que yo te pinté”. Fue una pena no poder disfrutar en su integridad de los dos conciertazos de la noche, por el solapamiento de horarios. Al poco de comenzar Los Planetas en la Nave 16, arrancaba el adrenalínico show de rock y power-pop de los estadounidenses Redd Kross, con docenas de asistentes indignados, viéndolos desde la puerta, helados de frío al no poder acceder por la reducción de aforo de una Nave de Terneras que quedó prácticamente vacía.

Demasiadas complicaciones
La segunda jornada transcurrió con algo de pesadumbre acumulada entre los asistentes, que el día anterior habían tenido que lidiar con exasperantes colas y cacheos a cada paso dentro de Matadero Madrid. En lugar de cerrar todo el recinto y hacer un control único, la organización desplegó un dispositivo en la entrada de cada nave, así que cada vez que un “clubber” quería tomar el aire, fumar o simplemente ver a otro grupo en una de las otras salas, tenía que volver a hacer cola, DNI en mano, y someterse a un riguroso registro. Otros se quejaban del solapamiento de actuaciones –ayer, más acusado que en la jornada del viernes-, y algunos incluso desistían de ver a tal o cual grupo, sabiendo que era tarea imposible conseguir una de las pocas plazas permitidas por el nuevo aforo.

Demasiados obstáculos para una velada de disfrute y relax. Ya lo avisaron los creadores del festival, cuando esta misma semana el Ayuntamiento de Madrid les recortó en 700 personas el aforo de la Nave de Terneras: “Ante tantas complicaciones, nos estamos planteando que esta sea la última edición que se celebre en Madrid”. Y el ambiente y las quejas que podían escucharse ayer entre actuación y actuación parecieron ser la confirmación de una triste consecuencia del desastre del Madrid Arena.

No todo fueron malas vibraciones en la jornada de ayer, sin embargo. Los muy queridos en Madrid Klaus & Kinski acometieron un recital que dejó buen sabor de boca. Poco después, en la nave de la discordia -la de Terneras- convenció la música de Little Wings, mientras en la Nave 16 no hubo pegas al intenso concierto de Airbag. El Matadero empezó a coger algo de ambiente a partir de las nueve de la noche, cuando se produjo el momento de la gran duda para los festivaleros: ¿a quién ver? ¿a Cats on Fire o a Los Punsetes? Ambos tuvieron su hinchada, pero sin duda fue la banda nacional la que tuvo a su disposición a unos fans entregados de verdad, dispuestos a olvidar las penurias al ritmo de su ingenioso pop ruidista. La noche terminó con una sesión a cargo de DJ Coco, en la que se brindó con deseos de tiempos mejores para este festival que, hasta ahora, iba camino de convertirse en referencia a nivel internacional.

(A última hora se ha sabido que tampoco habrá edición barcelonesa en 2013, sólo en las nuevas sedes extranjeras).

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