101 aniversario del nacimiento de ROBERT JOHNSON

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El “músico más importante de la historia del blues”, según Eric Clapton, nació en una localidad del Delta del Mississippi llamada Hazlehurst el 8 de mayo de 1911. Johnson es conocido por la famosa leyenda de “Crossroads”, ese cruce de caminos entre la autopista 61 y la 49 en Clarksdale, donde se dice que vendió su alma al Diablo para recibir a cambio el don del blues. Antes de inaugurar el Club de los 27 (Cobain, Hendrix, Joplin y un largo etcétera) al morir en 1938, grabó 29 canciones en dos sesiones: una en San Antonio (1936) y otra en Dallas (1937). Una de ellas es esta “Sweet Home Chicago”, que tardaría décadas en convertirse en la archiconocida tonada que es hoy. No hay ni una sola grabación audiovisual de Johnson, pero la verdad es que este vídeo es un acompañamiento inmejorable.

Pero vayamos con la tonada que mejor explica su leyenda, “Me and the Devil Blues”. Según Son House, cuando Johnson aprendía de él “no era más que un chiquillo. Soplaba muy bien la armónica pero quería ser guitarrista. Cuando salíamos de noche para ir a actuar a algún baile, él solía escabullirse de su casa y aparecía donde nosotros estábamos. Ni a su madre ni a su padrastro les gustaba que frecuentase aquellos bailes del sábado por la noche, pues allí había tipos realmente muy violentos”. El caso es que Johnson se la jugaba cada noche para luego ser ridiculizado por sus escasas dotes guitarrísticas cuando se atrevía a subir a las tablas. Por eso, tras una reveladora charla con el músico de Alabama Ike Zinnerman, en la que éste le contó que aprendió a tocar el blues a medianoche y sobre una tumba, Robert Johnson desapareció literalmente de la faz de la Tierra, para regresar a Robisonville un año después, convertido en un maestro del slide y el falsete. ¿Fue el Diablo quien le otorgó estos dones? Nosotros lo damos por hecho.

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