Rock a 3 bandas: LOS SUAVES + LA FUGA + TAKO (24 marzo, La Riviera)

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Para combatir la crisis, nada como las soluciones imaginativas. Ante la falta de recursos en la escena musical, tres formaciones con mucho oficio en esto del rock, decidieron unir sus fuerzas en una gira conjunta que ya va por el sexto mes y aterrizó el sábado de autos por fin en la capital, tras recorrer los puntos más significativos de nuestra geografía. Los zaragozanos TAKO abriendo fuego con su afilado rock’n’roll barrial al más puro estilo Barricada, los cántabros LA FUGA encandilando a las nuevas generaciones (adolescentes incluidas) y por fin, los maestros del existencialismo eléctrico y guitarrero, los sin par SUAVES desde Ourense, “29 años, nueves meses y un día” de exquisita condena, “dulce castigo” para los amantes del rock‘n’roll más genuino y auténtico.

En honor a la verdad, habremos de subrayar que nuestros héroes gallegos estuvieron más inspirados que nunca, ofreciendo un repertorio para relamerse, con verdaderos diamantes para la eternidad, si bien la calidad de sonido no fue tan nítida como en otras ocasiones. Qué placer nos dio escuchar tonadas como “Viajando al fin de la noche” y “Buenos Aires rock’n’roll” que tienen reservadas para la grandes ocasiones (pues no suelen regalarlas mucho en directo) que venían a sumarse a la dulce caricia de “Ese día piensa en mi”, “Maldita sea mi suerte”, “Malas noticias”, “Phil Lynott murió”… cuyos explícitos enunciados dan buena cuenta de ese sentimiento trágico de la vida que cultivan como nadie estos orensanos ilustres.

Alberto Cereijo volvió a dar cátedra en las cuerdas (pura conducción, como el director de orquesta Xavi Hernández en el Barça) con Yosi entonando la canción del adiós, ese autorretrato de la amarga existencia “Cuando los sueños se van”. Desde los primeros compases: “No puedo dejar el rock” todo fue delicioso guitarrear en un mágico sortilegio que nos llevó en volandas durante la siguiente hora y media.

No hubo prórroga (ni falta que hizo) por culpa de las dichosas condiciones horarias que impone La Riviera (hay que terminar a las 23’30h) para que luego acontezca la infame pachanga de palmito (de madrugada), pero antes de que la hora de las brujas se nos echara encima pudimos disfrutar del rock alquitranado de una banda que si hubieran nacido en Australia, llenarían estadios como los mismísimos AC/DC.

La limitación horaria les impidió entonar el himno “Mi casa”, no sin antes marcarse la imprescindible “Dolores se llamaba Lola”, y otras perlas emblemáticas donde destacó el fino silbido de guitarras dobladas en “El afilador”, “San Francisco Express” y como guinda, “La noche se muere” con barbudo y entrañable cantante lanzando al público una elástica del Atleti con el número 30 (tres gloriosas décadas de vida) y el nombre del protagonista: YOSI PARDAO. Tako y La Fuga encendieron el fuego a media tarde. Los Suaves alimentaron la hoguera y proyectaron grandes llamaradas en un aquelarre de puro rock’n’roll. Rock a Tres Bandas para cultivados amantes del género.

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