Crónica del viaje de VETUSTA MORLA a MÉXICO, por el guitarrista Guillermo Galván

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 Con su gloriosa tanda de 5 Rivieras seguidas ya cerrada, el guitarrista de Vetusta Morla dedica a HRB este precioso relato del viaje del grupo madrileño a México el mes pasado, en el que vivieron mucho más que meras experiencias musicales. En su blog oficial fueron dejando su diario de a bordo en 7 extensos capítulos. Aquí, Guillermo nos resume sus impresiones personales.

(Fotos: Vetusta Morla)

“De los cinco viajes que hemos hecho a América, este ha sido sin duda el que mejor sabor de boca nos ha dejado. Otras veces volvíamos con la sensación de haber estado picando piedra sin sacar más rentabilidad que la experiencia. Pero esta vez hemos podido tocar para muchísima gente, en festivales con grupos muy potentes, y en conciertos sólo nuestros han llegado a venir más de 1.000 personas, y cada vez más gente local (otras veces, cuando tocábamos en México o Argentina había un gran porcentaje de españoles). La cosa está funcionando allí. Además, hemos coincidido con muchas bandas interesantes. A España no llega nada, pero dentro de Latinoamérica hay un flujo muy grande de grupos entre países. Chilenos, peruanos, colombianos, argentinos, y nosotros por allí en medio… En Argentina y México tienen muchas salas de muy diferentes aforos, algo que no tenemos aquí, y eso facilita mucho las cosas. Así es más normal que haya tanto movimiento.

La experiencia personal ha sido muy bonita. En este viaje nos hemos dado cuenta de algo que veníamos sospechando: que en Latinoamérica tienen una manera muy diferente de pensar, de sentir. Hay una actitud mucho más positiva y más vitalista, aunque vivan momentos chungos. Son muy capaces de afrontar adversidades. Cuando volvemos a España nos da la sensación de que todo el mundo está enfadado.

Allí el respeto es algo de lo que podríamos aprender un poquito. Cuando llegas, te reciben como a un amigo, te preguntan si todo va bien con el viaje, con el equipo técnico, se preocupan, siempre te dan las gracias por haber ido hasta su país. Lo ven como un acto de generosidad nuestro, fíjate… Y a veces sentimos que somos nosotros los que tendríamos que dar las gracias. Es un regalo que te dejen estar quince días tocando en otro país, que te traten tan bien y encima te vuelvan a llamar. Porque también tienen un punto muy fuerte de fidelidad. Si les gustas, van a ir contigo a muerte.

Excepto cosas comerciales como Maná, Paulina Rubio y esas cosas… el movimiento rockero latinoamericano tiene muchos problemas para llegar a España. Algunos grupos nos dijeron que hay como una barrera invisible, que no saben identificar, pero con la que se chocan una y otra vez cada vez que intentan venir a España. Nosotros les decíamos que tampoco sabemos cuál es exactamente esa barrera, es una cosa extraña. No somos tan buenos anfitriones como lo son ellos, y es un error porque tenemos muchas más cosas en común de lo que parece. Pero claro, con la que está cayendo ve y dile a un promotor que arriesgue y se traiga un grupo desconocido del otro lado del charco…

Muerte en México D.F.

Por allí hemos salido bastante, pero nada como lo que vimos nada más llegar, el día 2 de diciembre con el Día de los Muertos. Esa devoción tan bestia, y lo asimilada que está en la vida cotidiana, impacta mucho. Pasan las noches en los cementerios, comiendo, bebiendo y cantando, y  eso te deja alucinado. Aquí podemos hacer cosas parecidas, pero es un poco como lo que comentaba al principio: los hacemos enfadados, como con un rictus tristón, en cementerios amurallados por tapias gigantes. Allí están en medio de los barrios, integrados entre las calles. Es un reflejo de lo interiorizada que tienen la muerte como algo natural, que no debe ser un tabú, y que puede ser también una celebración. Hacen reverencias a sus familiares muertos, les hacen las comidas que les gustaban en vida, les llevan sus ropas favoritas. Las calles del centro de la ciudad son como un carnaval de cabezas decapitadas, sangre y calaveras. Y es muy bonito, de verdad.

Este viaje ha sido una bombona de oxígeno, un chute de energía para nosotros. Te das cuenta de que nos obsesionamos demasiado con cosas que no son para nada esenciales, de que aquí nos sobran complejos por todos lados».


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