Crónica – KINGS GO FORTH en la sala El Sol

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La confirmación del directo llegó, vaya si llegó. Los norteamericanos Kings Go Forth, cuyo debut discográfico (“The Outsiders Are Back”, Luaka Bop) fue recibido con euforia en nuestra sección de crítica de discos, dieron el viernes pasado una espléndida lección de soul-funk en su primera visita a la capital.

Tras echarnos los primeros “cigarritos del frío” en una terraza de la calle Montera, movimos nuestros traseros a la sala El Sol dispuestos a darles caña con el groove de esta numerosa formación que arrasa por donde va. Salieron a escena todos vestidos de blanco, con la actitud de la que nos hablaba su bajista Andy Noble en la entrevista que le hicimos la semana pasada: sin poses, contemplativos, tímidos. Ciñéndose a lo que mejor saben hacer, que es un musicón de aúpa.

Las tonadas de su disco fueron cayendo una detrás de otra sin apenas interrupción, con una fabulosa maestría técnica en todos los instrumentos y en todos los estilos, ya fuera el northern soul de “Don’t take my shadow”, el sonido Detroit de “High on your love”, el deep funk de “One Day” o el reggae de “1000 Songs”. Todo acompañado por una increíblemente armoniosa sección vocal a cargo de los dos cantantes principales, que estuvieron muy comunicativos con su público en cuanto se rompió el hielo (Black Wolf llegó a bajar a cantar a la pista). Mientras, la banda iba a lo suyo en el mejor de los sentidos. A cada músico se le veía ensimismado, absorto en su gozo, flotando sobre las notas de sus compañeros, en una atmósfera que invitaba a sentirse un privilegiado como espectador. Porque la sesión de negritud musical fue de toma pan y moja, llena de sentimiento y verdad.

Lo que extrañó un poco fue que no acabara de montarse una juerga antológica, algo que podría achacarse a una actitud  poco profesional del grupo, en el sentido de no tener esa capacidad para levantar a la gente. Pero eso sería una estupidez. De hecho, el propio Andy también nos dijo eso, que querían parecer “no-profesionales”. Lo que es criticable es que la audiencia necesite aspavientos, discursitos, declamaciones, una fuerte interactuación desde el escenario para emocionarse, cuando la que tiene que hablar es la música. Quizá fue una sensación personal, pero más de uno comentó lo mismo, que fue un poco raro que no hubiera habido más fiesta detrás de las primeras filas.

Con esto no quiero decir que el bolo les saliera mal, ni muchísimo menos, pero sí que es cierto que la falta de adrenalina en el ambiente debió afectarles un poco, porque alguna pieza les acabó quedando algo académica. Pero la nota final fue alta, muy alta. Porque todo, percusiones, cuerdas, vientos, voces, todo fue en la misma dirección a ojos vendados. Una clase magistral en toda regla.

Music is the way!

2 Comments

  1. Muy de acuerdo a niveles generales, aunque yo si vi a gente por la parte de atrás en actitud festiva. El problema aquí es que nos gusta más hablar en los conciertos que disfrutarlos. Por cierto, han puesto ésta crónica en el Facebook del grupo (de hecho, por eso la acabo de leer, por eso conozco la página, y por eso me voy a perder unas horas a ver que más tenéis porque tiene buena pinta).

    Un saludo.

    • Bienvenido, Dasar, y muchas gracias por comentarnos lo del FB de la banda. Como verás todavía no somos muy pintones (la web lleva poco más de un mes funcionando), pero estamos decididos a dar contenidos que a nuestro juicio son interesantes.
      Un abrazo

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